18 Sara Beatriz Guardia colaboradores, y el 9 de noviembre, lo ejecutó. Poco después, decretó la supresión de¿nitiva de la mita y del pago de impuestos. En el pueblo de Pomacanchi mandó abrir un importante obraje, “y en presencia de varios caciques de los pueblos vecinos que por su orden habían concluido, les dijo que su comisión se entendía no solo ahorcar cinco corregidores, sino arrasar los obrajes”28. Había empezado la más importante insurrección indígena de América Latina. Durante las dos primeras semanas de noviembre, Tupac Amaru con sus más leales capitanes, se aseguró la adhesión de varios pueblos aledaños y el 16 de noviembre promulgó el Bando de Libertad de los Esclavos. Según el “Informe del Cabildo del Cuzco”, Tupac Amaru contaba con “un ejército de 60,000 indios”29. Mientras que las tropas españolas que avanzaban hacia Sangarara, llegaron el 17 de noviembre en la noche. En la madrugada del 18 de noviembre se produjo un violento enfrentamiento, y por primera vez el ejército español se rindió ante el avance impetuoso de las tropas comandadas por Túpac Amaru. El incendio de la Iglesia sirvió de pretexto para que el Obispo de Sangarara decretase la excomunión de Tupac Amaru, “por incendiario de capillas públicas (…) por rebelde traidor al Rey, por revoltoso y a todos cuantos le den auxilio, favor y fomento”30. Consciente del poder de la Iglesia, Túpac Amaru envió inmediatamente una carta donde aseguraba que su propósito no era otro que el de luchar contra la opresión. Después de la Batalla de Sangarara surgió en las ¿las rebeldes el clamor de avanzar hacia el Cusco. Pero Túpac Amaru rechazó la idea aunque Micaela Bastidas fuera una de más convencidas. El Cusco era el centro del poder español y allí se encontraba la elite hispana rodeada de mestizos ricos que no eran precisamente adictos a la insurrección. Incluso, Tomasa Tito Condemayta, Cacica de Acos, le advirtió que la situación en la ciudad no era favorable y que su casa “había sido atacada por campesinos quechuas que empezaban a perder el control, al no diferenciar a propios de extraños”31. 28 Bonilla, ob. cit., p.142. 29 La Rebelión, CDIP, Volumen 1°, p. 120. 30 La Rebelión, CDIP, Volumen 2°, p. 275. 31 Vega, ob. cit., p. 292.
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