Micaela Bastidas

17 Micaela Bastidas y la insurreccion de 1780 A diferencia de su marido, Micaela Bastidas nunca aprendió a leer ni a escribir, sólo ¿rmaba con su nombre, y tampoco hablaba español aunque sí lo comprendía. Los diversos trabajos que tuvo que realizar, y sobre todo la cercanía con Túpac Amaru, constituyen los elementos fundamentales de su formación. Al respecto, Juan José Vega sostiene que las frecuentes ausencias de su marido, empeñado durante años en legitimar el cacicazgo y en la ejecución de diversos trámites mercantiles y de comercio, permitieron que asumiera la administración de tierras y animales, llevar las cuentas, y el pago del salario a los peones26. Conformaron una pareja unida y preocupada por la educación de sus hijos, a quienes supieron transmitir el anhelo por la libertad y la justicia social. No es casual que contrataran maestros para su instrucción, pues así evitaban que estudiasen en el Colegio de Caciques del Cusco, orientado a preparar jóvenes sumisos a la Corona de España. Diez años antes de la insurrección, José Gabriel Túpac Amaru había iniciado ya una tenaz defensa de los indios contra el abuso de los españoles. Pero en esta etapa sólo buscaba protegerlos a través de la aplicación de las Leyes de Indias y el cambio de las malas autoridades. A la par que intentaba lograr el registro de su derecho como sucesor de los Incas. El cacicazgo de los Tupac Amaru se extendía por los pueblos de Surimana, Pampamarca y Tungasuca, en la provincia de Tinta, a orillas del camino real que conducía desde Lima a Buenos Aires. Frente a la negligencia de las autoridades de Tinta y el Cusco, viajó a Lima a mediados de 1777. Allí se relacionó con pensadores que posteriormente conformaron la Sociedad Amantes del País, cuya inÀuencia sería decisiva en su formación política. La misma Micaela lo dice: “a mi marido le abrieron los ojos en Lima” 27. Micaela Bastidas y la insurrección de 1780 El 4 de noviembre de 1780, aniversario del Rey Carlos III de España, José Gabriel Condorcanqui Túpac Amaru le tendió una emboscada al temido y odiado corregidor Antonio de Arriaga, y después de obligarlo a escribir una carta dirigida a su cajero dándole instrucciones para que con todos los fondos y las armas se trasladara a Tungasuca, apresó a sus 26 Juan José Vega. Túpac Amaru y sus compañeros. Cusco, 1995, p. 287. 27 Conbreta. Procesos. Proceso a Mariano Banda. T. IV.

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