Memoria sobre las enfermedades epidemicas que se padecieron en Lima el año de 1821

~ ltiismo grado que las otras •ciéndas naturales, f esto a~n no se ha conseguido en mas de vein~ te siglos. Asi lo manifiesta la contradiccion monstruo.: ia que se advierte entre los médicos de todos· los pueblos en todas bs -edades. Y prescin– diendo de aquellos siglos tenebrosos sumidos en el abismo del 'error y la ignorancia, ¿se hall eonv-enido por ventura los médicos sobre el ca– racter propio de cada enfermedad, y sobre lofl medios de combatirla, despues que caminan en el oscuro campo de su profesion, con las bri– llantes antorchas de la botánica, química, ana– fomía y fisiologia; des pues de publicadas mi– liares de epidemias, y que se han dedicado médicos sabios á rectificar sus métodos cura– tivos por la observacion y la esperiencia en los mas grandes hospitales de la Europa? De ninguna manera. Casi no hay autor que no vea las enfermedades, y que no _las cure-de dis– tinto modo: y lo mas estraño es, que ~n un mis– mo paiR y en una misma época se nota esta diver– j-encia de ~istemas,y esta di9cordancia en el uso y aplicacion de los re[!,ledios. Pues estendiendo unos la fuerza medicatriz de la naturaleza mas allá de los límites prescriptos por el Criador Su– premo, le confian casi enteramente lis. curaci0n de las enfermedades; mereciendo por lo tanto el título de espectadores ociosos, y sus e5critos ~en mas justicia que los de Hypócrates , una meditacion de la muerte: y despreciando otros los saluda bles esfuerzos de la vida, la pertur– ban y aniquilan con remedios inoportunos y vio-' lea tos ( 1). Y como estos sistemas ·.que mutua:

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