Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884
do yá, dar alimento á la holgazaneda en µal,; que, como el nuestro, há menester más que de literatos de hombres e.le ciencias y hombres e.le trabájo. XV Resciin co1n1•arntiva.-Concl11sió11 . Las Biblictecas son la expresión sintética del grado de cultura de ]os pueblos. y por eso cumple á los gobiernos prestarlas dt.cidida y en– t11"ia.4a protección. Pueblo que lee es <ligno de los g<>ees de la libertad. Solo la ignorancia en las mayorías pue<le ofrecer pedestal firme al des– potismo. Ha cerca de cuatro mil años que un monarca <.~e E~ipto (Osman– dias) creó en Memphis la !?t irnera Biblioteca ele que la Historia cla no– ticia, in.-;cribiendo sobre su pórtico esta significativa leyenda:-REME– DIOS DEL ALMA. Más tar<le fundó Ptolomco, en Alejandría, la valiosa Piblioteca que .al ser <lcstruida por un acto <le salvaj1s1110 guerrero, idéntico al que la América presenciara en las po:stri111e1 ías <le nue~tro civilizado siglo con la Biblioteca de L;rna, alcanzaba, .-;egún el hist,)riador Josefo, á la enormbima cifra ele 200,000 volú,11c11es. Y llámala enormísima tenien– do en cuenta que, en tiempos en q11e la imprenta 110 exi~tía, eran el papyrus, como mas tarele el per~amino utilizado después para los ¡,a– linsestos, asociados al cálamo ele caña y después {1 la pluma de ave, los elementos constitutivos del libro. Atenas, con su Biblioteca de Pisistrato, y Roma con la de Polión sobre el .A.ventino, despertaron, en los siglos III y IV, la afición <lel pueblo árabe á reunir, en <let.:r111ina<los edificios, las pro<lucciones es– critas riel humano ingenio. A»i nació, entre otras de menor impo1i:an– cia, durante la dominación de los moros en E:spaña, la famosa Bibliote– ca de Córdova que llegó á reunir 250.000 volúmenes. Vino la imi;re1ita. en el siglo XV, y con elld la popularización del libro que antes solo e.,tuvo al alcance de los hnrnbn:s ele tiencia y alta posesión social. Datan de entonces las Bibliotecas Nacionales de Eu– ropa entre las que son la.-; 111as nutab·es, por el caudal <le libros aco– piados hasta DiLieml>re de 1 8<;,o, las si~uientes: La de París, cuya sala Je lectura aJt11ite 410 personas y que con,-,– ta de 3.000,000 de volú1nenes. Funciona, con excq>ción de los djas fesfr.,os, des<le la!> 11 de la 111añana ha»ta las cuatro de la tarde. La de Londres (Britt.slt iWusatm) tiene capaL idad en su salón pú– blico para 316 lectores, y, como la ;le París, funciona cinco horas dia– rias; su caudal es <le 2.800,000 volúmenes. La <le Berlín está á disposición de los lectores por cinco horas y admite hasta 240. Su catalogación dá 1.500,000 volúmenes. La de San PetLrsburgo con 1.200,000 volúnienes. La de Viena, la ma,; rica Biblioteca del mundo en incunables y elzevires, se compone ele I .000,000 de volúmenes. E:stá aLierta poi: ciaco horas y ad1111te roo lecto1·es La de Munich funciona des<le las 8 h. a. m., hasta la I h. p. m. y recibe 140 lectores. En sus estantes hay 700,000 volúmenes.
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