Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884

- 13 - yoria Jovenes circunspectos é inteligentes, sino .para los niños de las escuelas, generalmente díscolos y bulliciosos. Tal es la reforma que, entre otras de pequeña entidad, desearía ver consignada en el reglamento. XVII. DOMICILIO DEL DIR~CTOR . Por el decreto de z de Noviembre de 1883, en que se me nom– brara Director del establecimiento, se dispuso que mi antecesor con– tinuara en posesión del departamento correspondiente al Bibliote– cario. Razones de personal delicadeza me obligan hoy, como me obligaron entónces, á no hacer sobre este punto la mas lijera obser– vación, y me he resignado á habitar otro departamento pequeño é incómodo. Suprimido despues el empleo de Sub-director, obtuve del Gobierno que, de las tres habitaciones que á aquel empleado co– rrespondian, pudiera aumentar con dos mi domicilio, y dar la terce– ra para ensanche del "Ateneo." Mal informados los miembros de la Sociedad "Union Fernandi- 11a" acudieron al Soberano Congreso solicitando que se les adjudi– case el departamento que ocupó el Sub-director, y que ellos consi– deraban vacío, departamento estrechísimo é inadecuado para que en él funcione asociacion alguna. . Tambien el Directorio del "Ateneo" formuló igual pretensión an- te una de las Cámaras Legislativas. · La comisión del H . Senado exijió mi informe para emitir dictá– men, y en él expuse que, ya que como Director no ocupaba el mis– mo departamento holgado á que tuve perfecto derecho, era, por lo menos, equitativo que se me dejase en •posesión de las dos habita– ciones agregadas á mi domicilio. Reconozco que el "Ateneo" necesita·ensanchar la sala de actua– ciones públicas; y yo he sido el primero en proponer á su Directo– rio que, en vez de pretender las dos habitaciones ocupadas actual– mente por mi familia, extienda el salón de sesiones con un cuarto colindante, que antes era habitado por uno de los conservadores. ~on esta medida, que propongo, creo que se con~iliarán todos los rntereses. (Despues de pasada esta Memoria al Ministerio se expidió, con fecha z1 ele Julio, decreto supremo en armonía con esta indi– cación.) XVIII. OBSERVAClONES A UN DECRETO. Los empleados todos de las oficinas ele la República están obli– gados á un trabajo de cuatro á seis horas diarias, salvo-excepciona– llsimas circunstancias en que, en los ministerios por ejemplo, se se

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