Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884
sual, que hoy asciende á 563 soles. En 1879, cuando la Biblioteca y Archivo estaban separados, el personal de empleados era casi doble; y gastábanse en ambos establecimientos, seg-ún el presupuesto gene– ral de aquel bienio, r r,352 soles al año. Hoy constituyen una sola dependencia, aumentada con la Galería de pinturas; jamás .tuvo la sala de lectura mayor número de concurrentes que ahora; las labo– res se han recargado por causas que sería supérfluo apuntar; y sin embargo, el presupuesto anual de la Biblioteca, Archivo y Galería apenas asciende á 6,756 soles al año. El aumento que hoy solicito representa 1,200 soles más. Como los empleados de la Biblioteca han de ser no solo compe– tentes sino de honorabilidad tal que el Bibliotecario tenga absoluta confianza en ellos, creo que si se accede ácrear las dos plazas de au– xiliares, los nombramientos deben ha~erse en personas que el Direc– tor proponga . Así el Jefe del establecimier>to asumirá la responsa-, bilidad en el caso que, á Dios gracias, (y complázcome en decirlo para honra de mis actuales subalternos) hasta hoy no se ha presen– tado de desaparición de libros, manuscritos ó cuadros. XVI. REFORMA REGLAMENTARIA. El via_;ero entendido que vea nuestro s::i.lón de lectura, en oca– siones sin un asiento desocupado, se imaginará que todos los con– currentes son verdaderos lectores de Biblioteca, personas que no buscan libros de soláz ó entretenimiento sino positivas obras de con– su Ita; hombres, en fin, que aspiran á ensanchar el caudal de sus co– nocimientos. Triste es confesarlo; pero la mitad, por lo menos, de los asistentes son jóvenes que, e1:i vez de concurrir al colegio y sa– car opimo fruto para el espíritu escuchando las lecciones de un ca– tedrático, han encontrado en la Biblioteca un lugar de holganza, y pasan las horas muertas distraídos con la lectura de novelas frívolas y de versos insustanciales. Se confunde lo que debe ser la Bibliote– ca Nacional de un país con lo que son los gabinetes de lectura por suscricion 6 las bibliotecas de Club.s y Casinos. A haber estado en mis facultades habría prohibido que se pm,ie– sen libros inconvenientes en manos de jóvenes cuya educación co– mienza, y que no están, por ende, p_reparados para cierto género de lectura. Buena reforma seria la de autorizar al Director, no solo. para que niegue libros fútiles á jóvenes imberbes, sino para que no admita en el salón á los alumnos d e col"egio. No han escaseado en el cuatrenio jóvenes que, para preparar sus tésis univer~itarias, han acudido á la Biblioteca como fuente copio– sa de consulta y estudio; y ha sido para mí motivo de patriótica complacencia ayudarlos con indic.1ciónes sobre las obras que les con– vendría registrar, dándoles á la vez todas las facilidades con mis atribuciones compatibles. Pero, repito. que la Biblioteca debe ce– rrarse no para los estudiantes d v la Universidad, que son en su ma-
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