Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884
- 11 -- XIV GASTOS DE ESCRITORIO Y POLICIA Para el aseo de un edificio tan extenso c0mo el que ocupa la Biblioteca, en el que hay que atender á reparar cañerías y satisfa– cer el alumbrado de patio y corredores; obligado á proporcionar– útiles de escritorio á los lectores que necesitan sacar cópias ó hacer apuntamientos; en el deber de usar anticépticos, que cuestan caro, para conservación de los libros amagados por -la polilla, es, á todas luces, insuficiente la suma de treinta soles mensuales que el presu– puesto general asigna. El solo gasto en estampillas, para la corres– pondencia con el extrangero, ·nunca ha sido menor de diez soles: y este gasto no puede minorarse porque, sin correspondencia activa y crecida, no adquiriría el establecimiento libros del exterior. En el conflicto de tener mensualmente un déficit mínimum de veinte soles, y no habiendo obtenido resolución suprema mis recla– maciones, decidí tomar esa cantidad de los cien soles con que el Honorable Concejo subvenciona á la Biblioteca. Es, pues, indispensable que, en el próximo presupuesto general de la República, se eleve á cincuenta soles la partida para gastos de escritorio, alumbrado y policía. XV PERSONAL DE EMPLEADOS Tres oficiales conservadores para la Biblioteca y Archivo, y uno para la Galería de pinturas con 6o soles de haber, un amanuense ~on 50, dos peones de confianza para el aseo de salones, estantes y libros con 25 soles al mes, y un portero con 30 soles, no bastan para el servicio. Humanamente imposible ·es que destinado uno de los conserva– dores al salón público pueda vigilará cuarenta ó sesenta lectores, para impedir que arranquen grabados ó páginas de los libros, y aún que, en los momentos en que ese empleado pasa á los salones AMÉ– RICA 6 EUROPA en demanda de la obra que se·le ha pedido, desapa– rezca alguno de los lectores llevándose un libro. Dos casos de esta naturaleza han ocurrido en el cuatrenio. Hoy por hoy, dada la estrechez del tesoro público, no osaré pe– dir el personal de empleados aparente y pn::ciso para la formación de catálogos perfectos. Para las exigencias del presente, tenemos lo indispensable en los pobres catálogos de actual uso. Pero sí creo necesaria la creación de dos plazas de auxiliares de los conservado– res, con 40 soles de haber. Uno de esos auxiliares acompañará al oficial encargado del salón de lectura, y así la vijilancia será efi.cáz. Y no se arguya que este aumento de 80 soles y el de 20 para gas– tos de escritorio significan un gran recargo en el presupuesto men- 4 •
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