Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884

DE LA BIBLIOTECA NACIONAL. contribuiría á su total destrucción, me autorizó para trasladar, no sólo esos retratos y el del conquistador Francisco de Carbajal, sino los de los presidentes Castilla, San Román y Prado, á la vez que l<?s lienzos de los artistas nacionales Merino, Lazo é Ingunza, comprometiéndome yo á hacerlos limpiar y cuidar de su conservación, hasta que sea posible fundar en el país una Escuela de Bellas Artes, establecimiento al que deben servir de base las obras de nuestros grandes artistas. Sensible es que en nuestra galería de Vireyes, diestramente reparada por el artista nacional don Gaspar Ricardo Suárez falten, entre otros, los retratos de Pizarro, Gasea, Vaca de Castro, conde de Nieva y Amat; pero mas sensible aún es la pérdida de los principales cuadros de Merino. Debo aquí una palabra de reconocimiento á los artistas señores Boudat, Inchaústegui, Castillo, Arrese y Revoredo, que, sin aceptar la · menor remuneración por su trabajo, se han prestado á limpiar los cua– dros y á arreglai- los desperfectos sufridos en ellos. Personal de empleados. -l:S EGÚN el presupuesto de la república, que rigió hasta los momentos 'f;J} de la ocupación de Lima por el ejército de Chile, gastábanse anual– mente 7,240 soles en sueldos de los empleados del Archivo, importan– do 4,112 los de los empleados de la Biblioteca. Ambos establecimien– tos costaban, pues, á la nación, la suma total de 11,352 soles al año. Por el supremo decreto de 4 del actual que OTganiza definitivamente el personal de empleados de la Biblioteca y Archivo van á invertirse, desde el 1°. de Agosto, 10,870 soles anuales en ambos establecimientos, lo que importa para el fisco una economía de 482 soles. En cuanto á las aptitudes, integridad y constancia para el trabajo ele los nueve empleados que me están subordinados, no tengo, haciéndoles cumplida justicia, sino elógio que tributarles. En el sub-director don José Toribio Polo, cuya competencia bibliográfica es reconocida por to– dos los hombres de letras del Perú, y en los oficiales conservadores don Enrique Torres Saldamando y don Manuel Ualdei·ón, he encontrado no sólo entendidos sino muy afanosos colaboradores. Con una base de poco mas de 100 ,;ofúmenes de obras ti'uncas ó casi destruidas por la polilla, único caudal bibliográfico que misericor– diosamente nos dejara el aciago jefe destructor ele la Biblioteca, se dirá que fué audacia ó colmo de vanidad en mí, aceptar el cai-go y el com– promiso de reorganizai- el Establecimiento en ocho meses: Mi con~n– za nacía de la fé íntima que abrigaba en la cultura é ilustración de rpis

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