Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884
MEMO.RlA D.E.L, 1J!Rfi1CTO.R Reparación del edificio. ~ ~N 12 de Noviembre, diez dias después de mi nombramiento, infor– ~mé al ministerio sobre el estado ruinoso en que se encontraba el edificio. S. E. el Presidente vino á la Biblioteca, y se convenció de que mi informe no era exagerado. Una pared de metro y cuarto de espe– sor, perteneciente al salón principal, amenazaba desplomarse, lo que habría ocasionado la pérdida del valioso y artístico techo del que fué refectorio de los jesuitas. Apurarse en evitar la catástrofe, era ahorrar– se el tesoro el gasto de ciucuenta mil soles, mínimum, que habria costa– do la reconstrucción de aquella espaciosa galería. Las habitaciones de los altos, que correspondía ocupar al Direc– tor, eran montón de escombros; y, por fin, uno de los saloncitos de de– pósito llegó á derrumbarse. El inteligente, activo y honorabilísimo ar– quitecto don Manuel Julián San Mart.ín, fué nombrado para formar el presupuesto de la obra, encomendándosele la dirección de ella; y lleno un deber de justicia, al consignar en esta Memoria, que, exclusivamente, á su infatigable asiduidad se debe la rápida, económica y perfecta re– paración del edificio. Incluyendo el valor de la nueva estantería y del mobiliario, se han 1 mcrti:!o en la obra 11,212 soles. La administración de estos fondos, á cargo de una comisión presidida por el señor general don Ma– le l\1enrliburu, y de la cual fueron miembros los señores José An– de LaYalle, José Unánue, Federico Panizo y José Agustín de ,ente, quien prestaba además el importantísimo servicio de reca– lel tesoro, semanalmente, la suma que había de invertirse en el pa– e materiales y trabajadores. La comisión funciopó con empeño, bo manifestar mi gratitud para con sus distinguidos miembros que, por un acto de personal deferencia, aceptaron cargo de tan po- 1mportancia; pero que contribuía en mucho á facilitarme el cumpli- 1ento del comprnmiso que para con el país contraje. Embarazoso bría siclo para mí atender á la formación de biblioteca á la véz que a reparación del edificio. Expúselo así al Supremo Gobierno, quien se ¡.¡restó á allanarme inconvenientes, nombrando la respetabilísima co– misión administrativa por mí propuesta. Galeria de pinturas. l:S~ABIENDO que en un cuarto del Palacio de gobierno se encontraban ~~ hacinados los retratos de los Vireyes, dirigí un oficio al señor Minis– i,n de Instrucción, pidiéndole me permitiese trnsladarlos á uno de los "'es de la Biblioteca. El señor Castro Zaldívar, convencido de que rmanencia de esos cuad1·os en una habitación húmeda y descuidada
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