Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12
84 MAR DEL SUR libro consagrado a la relación entre "máquinas y maniobras", y de otro refe– rente a "máquinas de molinos", que sin duda trataría sobre los molinos mo– vidos por caballos, utilizados en algunas campañas europeas con el objeto de aprovechar los recursos de la tierra y aliviar así el problema de los suminis– tros. Pero a través de estos libros se advierte, además, una equilibrada pre– ferencia por la caballería y la artillería, y la colocación de la infantería en un segundo plano. En efecto, la misión de las tropas a caballo aparece estudiada en sus principios generales, en su · instrucción y sti entrenamiento, en su tác– tica, y aún en la experiencia que fijaron, respectivamente, el Reglamento pa– ra el ejercicio y maniobras de la caballería cívica de las Provincias Unidas de Sud América y el Reglamento y servicio inte~ior, policía y disciplina de los cuerpos de los Andes y Chile; la misión del artillero aparece también en sus principios generales y en su instrucción, en los problemas Del ataque y defen– sa de las plazas, detenidamente expuestos por Henri J ean Baptiste Bousmard, y en las sugestivas reflexiones de Bernardo Forest de Belidor sobre La artille– ría y el genio; y, aparte las instrucciones ya mencionadas, sólo se halla un li– bro referente a Táctica de la infantería de línea y ligera. La relativa desaten– ción hacia esta arma no es accidental: tiene su razón histórica en el despla– zamiento de las formaciones de línea y la adopción del orden de tiradores, posibles en virtud de la aparición de ejércitos P?Pulares en los cuales el sol– dado no necesitaba ya la vigilancia directa del jefe para cumplir una orden. Y como la emancipación de las colonias inglesas de América del N arte y los triunfos de los ejércitos napoleónicos habían demostrado la eficacia de la nue– va composición de los ejércitos, basada en la identificación del soldado con la causa defendida mediante las armas, se explica el interés que el General José de San Martín puso en la historia militar. Apreciaba las Memorias del conde Raimundo de Montecucculi, que venció a los más notables generales de su tiempo y prefirió retirarse del ejército imperial antes de empañar su gloria con una derrota, y que, al hallar ocupación y deleite en la literatura y el tra– to con los escritores, expuso sus opiniones acerca del arte militar y de las campañas que había dirigido. Apreciaba también la Histoire du Prince Euge– ne de Savoye, a quien Luis XVI no atendió en sus pretensiones militares y que, al servicio del emperador, obtuvo triunfos a los cuales debió el apelati– vo de "invencible"; las Memqires sur l'art de la guerre, debidas a Mauricio de Sajonia, tan adicto a la disciplina y los ejercicios tradicionales como al pa– pel táctico de la infantería de línea; las Considerations sur l'art de la gue– rre, de J oseph Rogniat, que inspiraron a Napoleón conceptos particular– mente severos; la descriptiva Histoire de la milice francoise et des change– ments qui s'y sont faits depuis I'establissement de la monarquie francoise dans les Gaules, jusqu'a la fin du regne de Louis le Grand, que ocasionó numerosos disgustos a su autor, el jesuita G. Daniel, por no haber mencionado en ella las legendarias hazañas de los primeros reyes; la analítica Relation de la derniere campagne de Bonaparte, y aún las Memoires pour servir a I'histoire de la re– volution d'Espagne, que con tanta agudeza desarrolló el célebre abate de Pradt, inclinándose a las implicaciones políticas de la guerra. Y a la luz de estas com-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx