Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12
ALBERTO TAURO 83 catima su interés por las grandes direcciones del pensamiento y es, por eso, una colección en la cual se halla piezas adecuadas a la moderna consulta biblio– tecaria. Destacan, en primer término, diccionarios, libros de referencia y ma- _ nuales: Diccionario francés - español, Dictionnaire espagnol - francais et latin, Dictionnaire des arts et des Sciences, Dictionnaire de musique; la Encyclope– die ou Dictionnaire raisonné des Sciences, des arts et des metiers, el más au– daz esfuerzo que hasta entonces se hubiera efectuado, para sist~matizar y uni– ficar los aislados progresos de la inteligencia, y cuya prestancia fuera antici– pada por la colaboración de D'Alembert y Diderot, Condorcet, Helvetius y Voltaire; el Grand Dictionnaire Historique, de Louis Moreri, con sus aprecia– bles noticias acerca de dioses y héroes, monarcas y papas, filósofos y patriar.:. cas, hombres de letras y de armas, imperios y ciudades, creencias y costum– bres; y la Gramática Francesa de Pierre Nicolás Chantreau, el prolijo Arfo de escribir por reglas y con muestras debido a Torcuato Torio; un estudio general De la literatura y una introducción al estudio de las Bellas Artes; un tratado general de Geografía; la Aritmética del académico Esteban Bezout, el notable Curso de· Matemáticas redactado por Tomás Vicente Tosca y un Com– pendio de Geometría práctica, aparte sendos elementos de Historia Natural, de Química y de Mineralogía. Por lo tanto, es obvio que la biblioteca estaba habilitada para proporcionar las nociones y orientaciones conducentes a la so– lución de los problemas básicos que a la sazón confrontaban las artes y las ciencias, y revela cómo seguía el Protector la senda enciclopedista de su tiem• po y cómo se afanaba para hacer suyos los recursos que le permitieran asi– milar y aplicar los progresos de su época. Desde luego, una de las materias mejor representadas en el conjunto es el arte militar. Y, a semejanza de lo observado en cuanto atañe a los libros de consulta inmediata, lo característico del fondo consagrado a este arte reside ~n su dominio unitario, es decir, en el concepto global que forja la rigurosa penetración en las disciplinas y tácticas de las diferentes armas, y que se pro– yecta hacia las derivaciones políticas y jurídicas de la milicia y aún hasta la reflexión filosófica sobre su ejercicio. Allí están, el Dictionnaire Militaire y el Dictionnaire d'Architecture civile et hydraulique debidos a Bernard Forest de Belidor, el estratega que más había avanzado en el aprovechamento de los recursos mecánicos, y, además, una enciclopedia de las artes militares con la cual se integra la visión panorámica de los problemas respectivos; allí, la pre– ocupación por el adiestramiento del soldado, claramente anunciada en la pre– sencia de ún tratado portugués sobre maniobras, y otros, sobre instrucción para la caballería y para los oficiales de infantería, para el examen de los ar– tilleros, y aún sobre táctica y maniol?ras navales; allí la comprensión de la guerra estratégica, trasparentada en un Ensaya general de fortificación, en un estudio sobre las fortificaciones perpendiculares, en un manual de instruccio– nes dedicadas a los ingenieros en campaña, y aún en la inclusión del clásico tratado de Vitrubio sobre Arquitectura, que atiende detenidamente a las mo– dalidades de las construcciones militares; allí, la correcta valorización de las aplicaciones bélicas de la téci:iica, según aparece con la sola mención de un
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