Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12
San Martín a través de su Biblioteca por ALBERTO TAURO Si la fundación de la Biblioteca Nacional ( 1) debía facilitar a los pe– ruanos "todos los medios de acrecentar el caudal de sus luces y fomentar su civilización", era indispensable que allí se ofreciesen al examen de los ciuda– danos todas aquellas expresiones del pensamiento en las cuales pudiesen sor– prender la experiencia humana y los principios que inspiran las leyes de la vida social. Era indispensable formar prontamente una colección de libros que confiriese utilidad y prestigio a la institución. Y el mismo Protector excitó la generosidad de entidades y prohombres, al ofrecer su biblioteca personal para que se tomase de ella cuanto se juzgase conducente al fin deseado. Así dió también pábulo al general reconocimiento, pues se sabía que en España puso acendrado amor, al escoger y reunir sus libros; que en Mendoza, durante las arduas labores que le impuso el cautelar los más mínimos detalles de la tra– vesía de los Andes, halló en la lectura consuelo y descanso; que por sí mismo acondicionó allí esos libros, en once cajones, y los condujo a Chile, pues ocu– paban un lugar entrañable en su vida y los estimaba como lo más valioso de su propia impedimenta; y que mediante ellos retribuía la calurosa acogida y la gentileza de los limeños, y hacía a la ciudad de Lima una ofrenda de su confianza en la libertad y la justicia, el bien y la razón, los alientos inspirado– res de la empresa que guió sus banderas hasta tierra peruana. Calidad y cuantía de la biblioteca del General José de San Martín, base y presea de la Biblioteca Nacional del Perú, aparecen en el inventario que ordenó, en Mendoza, cuando preparaba el paso de los Andes y deseaba poseer una elemental orientación para hallar el libro que pudiera apetecer. En ese inventario figuran 255 obras -algunas de las cuales se hallan parcial o totalmente duplicadas- y, en total, 762 volúmenes; además, grabados y pla– nos, 84 cartas geográficas, amén de 101 cuadernos y 6 libros en blanco. Su ordenamiento no obedece a ninguna clasificación sistemática, pues, desti– nándose los libros a una accidentada traslación, es lógico suponer que sólo se persiguiera acondicionarlos en forma adecuada a la capacidad de los ca– jones. Los datos que sobre cada libro ofrece dicho inventario no satisfacen las exigencias informativas de una relación bibliográfica: otorga atención prefe– rente y casi exclusiva al título, pero en muchos casos traducido de la lengua original y aún abreviado; sólo algunas veces aparece a su lado el nombre del (1).-La Biblioteca Nacional fué creada por decreto del 28 de agosto de 1821; re– glamentada, por sucesivos decretos del 8 de febrero y 31 de agosto de 1822; e inaugurada, según ceremonial establecido el 14 de setiembre de 1822, el día 17 del mismo mes y año. Se la debe considerar como la institución destinada a preparar e establecimiento del go– bierno representativo, pues, según las palabras de su fundador, el General José de San Martín, está "destinada a la ilustración universal, más poderosa que nuestros ejércitos pa– ra sostener la independencia''. Y no cabe duda que en su fundación hay un hecho particular– mente significativo -estudiado ahora por primera vez-, en el cual se revela la trascendencia dada a la Biblioteca Nacional, a saber: el obsequio de la colección de libros que el Pro– tector había traído consigo.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx