Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12

80 MAR DEL SUR "La opera la Isabela se executó muy bien· en la noche del 8 · del corriente. La señora Rosa Merino y el señor Antonio Arbeito, se distinguieron con preferencia, y no dejaron percibir ningún defecto de los que les acompañaban ..." Y el "Correo Mercantil, Político y Literario" ( 40), por su parte, dice que la 1 señora Merino " ...egecutó con singular gusto diez piezas selectas, pero en la de La Chicha, apenas se oía su voz por el incesante palmoteo de los cir– cunstantes ..." Doña Rosa Merino casó con el doctor Agustín Arenas, profesor del Anfiteatro Anatómico de San Francisco ( 41). Sus celebradas facultades vo– cales perduran, a través de la herencia, en sus descendientes directas las se– ñoritas María Teresa y María Isabel Arenas Loayza, que más de una vez can– taron, en fechas memorables y cuando ya se denominaba Himno, la misma Marcha Nacional que hizo tan querida a su bisabuela. La misma Marcha Na– cional, sí, pero sin aquello de "Largo tiempo ...", que sin duda jamás fué can~ tado por Rosa Merino. A generación posterior pertenecen otras herederas de aquellas faéultades líricas, aun patentes hoy en las señoritas Leonor Arenas y Rosario Arenas Pezet, tataranietas de la afamada cantatriz limeña, Primera Dama del Teatro del Perú Independiente, que falleció en Lima; el 13 de ene– ro de 1868 (42). ( 40) "Correo Mercantil, Político y Literario", N9 15, febrero 23, 1822. ( 41) Dato proporcionado personalmente por el doctor Carlos Arenas Loayza. ( 42) Derrotero debido a cortesía de la escritora Emilia Romero gracias al cual des– cubrimos la invitación a los funerales --que fueron en la iglesia de La Merced- aparecida en "El Comercio" del 15 de ese mes y año. La firman los señores Antonio Arenas' hijo; Ma– nuel, Alejandro, Julián A., Antonio y Julio Arenas, nietos y Juan Berindoaga, hijo político, Al día siguiente, don Antonio Arenas e hijos dieron las gracias por el mismo diario. No de– ja de ser extraño el absoluto silencio de los escritores de aquellos días pues no encontra– mos una sola nota condoliente: habían transcurrido cuarentisiete años d~l sensacional triun– fo patriótico y artístico de Rosa Merino, lapso bastante para la frágil memoria de los perio– distas de entonces. Sic transit gloria . ..

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx