Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12
CARLOS RAYGADA 71 "galano escritor", a quien extracta para zurcir su artículo. Pero ya sabemos que el galano escritor es Coronel Zegarra, quien nada dice del clavicordio de Riglos!. Continúa nuestro informante: ... ¿De dónde pudo obtener tan precioso material el Dr. Obli– gado? La casualidad hizo que yo tropezara con la valiosa obra de Palma, sus ocho tomos, hallando en el 4Q, en la pág. 120, la fuente de que el Dr. Obligado se había servido. Mas como yo no había re– parado en tal o cual detalle, entendía que, por hallarse expuestos por el señor Palma, debía señalar la verdadera fuente peruana y, por ende, el libro del señor Palma v no el del Dr. Obligado ... Noble actitud la del capitán argentino al restituir a su ·fuente original el relato, pero es sensible que no advirtiese a tiempo los errores y mutilacio– nes en que había incurrido el Dr. Obligado, evidentemente nocivos para la reputación del tradicionista peruano, pues no sólo pecaba la cita de adultera– ción con aquello del clavicordio de Riglos, sino también de inexact~tud histó– rica, al decir: "En la noche del 4 de Setiembre, festejando la rendición del Callao, se cantó en el Teatro por primera vez", siendo la realidad textual de Palma que "El himno fué estrenado en el teatro la noche del 24 de Septiem– bre de 1821, en que se festejó la capitulación de las fortalezas del Callao, ajus– tada por el general La Mar el 21". Vemos, pues, que don Pastor Obligado tenía en poca cuenta el signi– ficado literal de las comillas, al que tampoco parece dar mucha importancia nuestro amigo el capitán Monserrat, ya que él, por su parte, cambia, suprime o agrega palabras al texto ya falseado que presenta su compatriota, lo que da por resultado que contemos ahora con dos versiones de la Tradición del Himno Nacional bastante diferentes de la que escribió Palma. Utilicemos, sin embargo, el tono ameno y familiar de Palma y Obligado, para decir, con aque– lla tan expresiva y sabrosa costumbre refranera, que "no hay mal que por bien no venga", y agradezcamos, tanto al ilustre tradicionista argentino como a su moderno glosador y compatriota, las ·debilidades de sus contribuciones, puesto que de ellas obtenemos un elemento itiformativo muy útil. El capitán Monserrat, luego de explicarnos su actitud, intenta encon– trar el origen del dato sobre el clavicordio de Riglos y piensa que quizá se lo transmitió Palma al Dr. Obligado, basando tal suposición en la gran amistad que unía a ambos tradicionistas, patentizada, entre otras pruebas, en la carta que don Ricardo escribió a don Pastor en 1898 y que éste insertó a manera de prólogo en el t. IV de sus Tradiciones de Buenos Aires: ... Ya ha llovido, y recio, mi querido Don Pastor -escribe Pal– ma-, desde la época en que amigablemente departíamos en Lima, y que yo barruntaba en Ud. algo así como tendencia á dejarse so– liviantar por el demonio de la Tradición, demonio que yá de ~í se
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