Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12

70 MAR DEL SUR acatarla como sagrada reliquia que nos legaron nuestros padres, los que con su sangre fecundaron la libertad y la República. No tene– mos derecho ( que sería sacrílega profanación) a corregir ni una sí– laóa en -esas estrofas, en las que se siente, a veces, palpitar el varo– nil espíritu de nuestros mayores". . . (29). Extrañados por la notoria desfiguración del texto del tradicionista, tan– tas veces leído, y, más aún, por aquella novedosa ejecución "en el clavicordio del señor Riglos", ~fectuamos la más minuciosa comparación con el relato ori– ginal, comprobando así su caprichosa reforma, a la vista de las ediciones de Ma– drid y Barcelona, esta última P.n la misma pág. 120 del volumen IV que cita el capitán Monserrat. ¿Cómo podía el autor argentino incluir en la transcrip– ción de un texto ajeno y tan conocido como las Tradiciones de Palma, pala– bras que éste nunca había escrito y suprimir o modificar las auténticas? Lo ex– traño de tal actitud, más chocante aún por consignar todo el párrafo entre co– millas y ofrecer la fuente precisa, nos condujo al único camino propicio a la solución del conflicto. Y después de haber agotado la investigación en la Bi– blioteca Nacional, en busca de alguna edición anterior a la citada o de alguna versión periodística (30), optamos por dirigirnos al capitán Monserrat, quien en breve plazo tuvo la fineza de contestarnos desde Buenos Aires, explicán– donos el mecanismo de aquella caprichosa inclusión y ofreciéndonos otras apre– ciables informaciones y referencias. He aq~í una de sus párrafos: ... Cuando me ocupé del himno del Perú, había caído en mis manos uno de los numerosos tomos, el SQ, editado en 1900, de las Tradiciones de Buenos Aires del Dr. Pastor Obligado, quien al fi– nal de su tradición El Himno Nacional (argentino), pág. 48, alude al del Perú. Sin duda el agregádo al final fué para sostener su tesis s-obre la intangibilidad del himno argentino. Cotejando esa página del Dr. Obligado, se nota que los datos son casi los mismos del se– ñor Palma, con la única diferencia de que aquel omitió detallar el párrafo con los nombres de los otros cinco concursantes y también el interesante dato de que "Rosa Merino, la bella y simpática can– tatriz a la moda, cantó las estrofas en medio de interminables aplau– sos". Sin duda Obligado omitió este dato para añadir el que alude el clavicordio de Riglos ... Seguidamente, el capitán Monserrat se lamenta de que Palma no ha– ya querido precisar la fuente por él utilizada, limitándose a mencionar a un (29) Gabriel Monserrat: El Poema del Himno Nacional Ar~entino, Librería del Colegio, Buenos Aires, 1932; págs. 173 a 176. Dirección del autor: General José Artigas 255, o Círculo Militar, Florida 770, Buenos Aires, Rep. Argentina. (30) Palma publicó muchas de sus Tradiciones en diarios locales y extranjeros. El mismo dice, al comenzar su carta del 21 de noviembre de 1901, dirigida a don Ignacio Ga– mio: "Ha poco más de quince años que, con el título de La Tradición del himno nacional, publiqué, no recuerdo en cual periódico, una biografía del maestro Alcedo . .. " - v. "Más sobre el Himno Nacional", Tradiciones, t. V., ed. Calpe.

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