Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12
68 MAR DEL SUR tasía, por tanto, la noticia que consigna la profesora Elvira García y García en su serie de biografías de mujeres notables del Perú y que a la letra dice: Cuentan las crónicas de aquella época, ( *) que fué en su cla– vicordio (el de doña Manuela) donde ensayó Alcedo el Himno Na.. cional, que le encomendara el Protector del Perú, ( * *) y que fué ella, con su linda y bien cultivada voz, quien cantó por primera vez las estrofas del himno patrio, y lo hizo con emoción tan dulce y apa– sionamiento tan grande, que al escucharla San Martín, en una de sus veladas, a la que fué especialmente invitado, cuando apenas se hacían los primeros ensayos, se levantó loco de alegría y de ardor patriótico, y aplaudiéndola, pronunció con gran energía las siguien– tes palabras: "¡Este será de hoy en adelante, el Himno Nacional del Perú" (28 ). Ironías históricas , Volviendo a las citadas informaciones de "El Comercio", es oportuno agregar dos breves aclaraciones: cuando dice "lindas voces de mujeres ento– nan a la sordina, como un símbolo, la cálida estrofa", no debe de haber sido precisamente la ~trola sino el coro, que es lo único que se canta en conjunto, como la ·palabra lo indica, y lo único cálido del Himno, pues la estrofa, pro– piamente dicha, además de tener un carácter casi recitativo, de relato más bien lamentoso, debió de ser, si nos atenemos a la primera información de "El Co– mercio, lo que cantó la señora Garland de Graña, quien, como se ha visto, desem– peñaba el papel que según la falsa tradición correspondía a doña Manuela Rábago. La segunda aclaración viene a ser más bien una interpretación, pues aquello de que se entonó "a la sordina, como un símbolo", tiene todos los visos de una ironía que seguramente no pasó inadvertida a los avisados lectores de "El Comercio~, en esa época en que era de todos conocida la hostilidad de Le– guía al diario decano. De allí que el autor de la reseña considerase el "¡Somos libres!" como un símbolo que había de manifestarse a la sordina ... No era esta, por cierto, la primera ironía de "El Comercio" a base de nuestro "¡Somos libres!", pues también registra una, y muy aguda, el lQ de febrero de 1868, cuando, en la sección Crónica, dice, a propósito de los exa– gerados festejos públicos a que dió motivo el cumpleaños del 29 vice-presiden– te de la república, general don Pedro Diez Canseco, encargado del mando, lo siguiente: "Canción nacional.-¡Qué libres somos los peruanos! en toda oca– sión y para todo, se toca la canción nacional para avivar el regocijo, recordando a los ciudadanos que en el Perú se respira, se come y se bebe libertad - así, anoche los acordes de nuestro himno se deja- (28) Elvira García y García: La Mujer Peruana a través de los Siglos, t. I, pág. 324. Imprenta, Lima, 1924.
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