Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12
CARLOS RAYGADA 59 serios contrastes y dejaba absolutamente libre a Lima; Crosbie ha– bía capturado los últimos elementos navales realistas; Miller em– pujaba a Canterac hacia el interior; el mar pertenecía en toda la extensión de sus costas a los independientes; del trono virreinal só– lo quedaban las astillas convertidas por San Martín en solio pro– tectora!; en síntesis, podía con razón exclamarse: ¡ Somos libres! Y por esas circunstancias, interpretándose el sentir dominan– te, perpetuando el júbilo prodµcido por ese acontecimiento, se cam– bió la letra de la primera canción patriótica y, hace precisamen– te un siglo, el último día de los señalados para festejar ese suceso, vibraron las nuevas estrofas a cuyos acordes, hoy como ayer y co– mo siempre, palpitantes de entusiasmo, alentados en la fe del por– venir, consolados con las glorias del pasado, nos descubrimos y no podemos acallar un grito estentóreo, modulado por el corazón co– mo una plegaria, un apóstrofe y un juramento: ¡Viva el Perú! Los documentos y conclusiones que presenta el coronel Bonilla, ofre– cen1 como se ve, un particuiar interés. Y si hemos anotado que se trata de un hombre de hechos y no de fantasías, dándole así un mayor margen de crédi– to que el reconocido al autor de las Tradiciones Peruanas, otros "hechos" sur– gen en nuestro acopio documental para cruzarle el camino, mejor dicho, pa– ra cruzar nuestros caminos hacia la fecha precisa del estreno oficial o, al me– nos, de la primera audición improvisada del Himno. Un documento anacrónico Se trata de un documento de particularísimo interés, una carta del ge– neral argentino Tomás Guido, fechada en Lima el 6 de agosto de 1821 y di– rigida a su esposa. La encontramos reproducida, con el ardoroso comentario que merece, debido al doctor Teobaldo González López, en la edición de la revista "Mundial" del 28 de julio de 1921, consagrada a conmemorar el cen– tenario de la Independencia ( 21). Por su tono literario y la conmovedora sin– ceridad de sus expresiones, pero sobre todo por su sensacional contenido, es– ta carta es un documento preciso. Helo aquí: Lima, agosto 6 de 1821. Mi adorada Pilarcita: Supongo que a esta fecha se habrá celebrado en ésa con gran– des festejos nuestra entrada en Lima. Aquí ha causado en el pue– blo transportes de verdadera locura. El 28 del mes anterior se ju– ró la independencia del Perú. No he visto en América un concurso ni mas lucido ni más numeroso. En todas las plazas que se hizo la jura apenas se podía imponer silencio un instante. Las aclamacio– nes eran un eco continuado de todo el pueblo. Yo fuí uno de los (21) Posteriormente descubrimos que también la había publicado "El Comercio", el martes 31 de julio de 1900 (SRS).
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