Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12

ALBERTO ULLOA 13 "la nación, si la ejerciera, frustraría sus propios designios, alarman– "do el celo de los que anhelan por una positiva libertad,· dividiría "la opinión de los pueblos y disminuiría la confianza que solo pue– "de inspirar el congreso con la absoluta independencia de sus deci– "siones. Mi presencia en el Perú, con las relaciones del poder que "he dejado y con las de la fuerza, es inconsistente con la moral del "cuerpo soberano, y con mi opinión propia, porque ninguna pres– "'cindencia personal por mi parte alejaría los tiros de la maledicen– "cia y la calumnia. He cumplido la promesa que hice al Perú: he "visto reunidos sus representantes. La fuerza enemiga ya no amena– "za la independencia de unos pueblos que quieren ser libres, y que "tienen los medios para serlo. El ejército está dispuesto a marchar "para terminar por siempre la guerra. Nada me resta sino tributar ''los votos de mi más sincero agradecimiento y de mi protesta, de "que si algún día se viera atacada la libertad de los peruanos, dispu– "taré la gloria de acompañarles, para defenderla como un ciuda– "dano". Y estas otras últimas, tan conocidas en América de todas las genera– ciones posteriores, y que son al propio tiempo expresión y síntesis del pensa– miento internacional de San Martín y prueba de que detrás de él no existía la sombra de un imperialismo argentino en el camino del Perú. "Presencié la declaración de los Estados de Chile y el Perú: existe "en mi poder el estandarte que trajo Pizarro para esclavizar el im– "perio de los Incas y he dejado de ser hombre público; he aquí re– "compensados con usura diez años de revolución y de guerra. "Mis promesas para con los pueblos en que he hecho la guerra es– "tán cumplidas: hacer la independencia y dejar a su voluntad la elec– ción de sus gobiernos. "La presencia de un militar afortunado ( por más desprendimiento "que tenga) es temible a los Estados que de nuevo se constituyen. "Por otra parte: yá estoy aburrido de oír decir que quiero hacerme "soberano. Sin embargo, siempre estaré dispuesto a hacer el último "sacrificio por la libertad del país, pero en cla~e de simple particular "y no más. "En cuanto a mi conducta pública, mis compatriotas ( como en lo "general de las cosas) dividirán sus opiniones; los hijos. de éstos da– "rán el verdadero fallo. "Peruanos: os dejo establecida la representación nacional. Si depo– "sitáis en eIIa entera confianza, cantad el triunfo; si nó, la anarquía os va a devorar". Sin disminuír la influencia que tuvo San Martín, tanto cerca de la Ar– gentina como de Chile, en el "Tratado Particular de 1819", parece evidente

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