Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12

12 MAR DEL SUR Elegido el primer Congreso Constituyente, el Reglamento Provisional del Poder Ejecutivo, dictado el 15 de octubre de 1822, establecía una Junta Gubernativa que permanecería hasta la promulgación de la Constitución y que reemplazó al Protector San Martín que se había depuesto de su autori– dad ante el mismo Congreso el 20 de setiembre. La forma republicana sólo aparece formalmente en el artículo 3 de las Bases de la Constitución Políti• ca de la República Peruana el 17 de diciembre de 1822, cuando establece que: "la nación se denominará República Peruana". Otra ley de la misma fe– cha confirma reiteradamente la adopción del sistema republicano al dispo– ner que se jure las mencionadas bases: y la forma republicana está incorpo– rada inclusive a las palabras del juramento. Complementariamente en el art. 2 de las Bases de 1822, como en el de la primera Constitución Política de la República Peruana, de 12 de no– viembre de 1823, se afirma que la Nación "no puede ser patrimonio de nin• guna persona ni familia". Es la reacción verbal antimonárquica, yá enteramen– te innecesaria. Sin embargo, la Constitución Vitalicia de 1826 contiene la mis– ma declaración, pero establece la presidencia por vida, que estaba organiza. da para Bolívar; dá a éste el derecho de nombrar al Vice-Presidente; prome– te una ley especial para determinar el modo ·de sucesión y limita las atribu– ciones del Poder Legislativo a nombrar al Presidente de la República por la primera vez y confirmar a los sucesores. El 20 de setiembre de 1822, reunido aquel Primer Congreso Constitu– yente del Perú, había pronunciado San Martín palabras, dignas de figurar esculpidas en piedra, bajo la misma luz que las de su monumento histórico, como están en el memorial de Lincoln las frases inmortales de Gettysburg: "Si algo tienen que agradecerme los peruanos, es el ejercicio del "poder que el imperio de las circunstancias me hizo obedecer. Hoy "felizmente que lo dimito, pido al Ser Supremo el acierto, luces y "tino que necesita para hacer la felicidad de sus representados. Des– "de es.te momento queda instalado el congreso soberano, y el pue– "blo reasume el poder en todas sus partes. . . Mi gloria está colma– "da cuando veo instalado el congreso constituyente: en él dimito el "mando supremo que la necesidad me hizo tomar. Si mis servicios "por la causa de América merecen consideración al congreso, yo "los represento hoy, solo con el objeto de que no haya. un solo su– "lragante que opine por mi continuación al frente del gobierno". Cuando el Congreso lo nombró Generalísimo de los Ejércitos de Mar y Tierra de la República, San Martín declinó el ejercicio de ese cargo en es– tas otras palabras que son como una continuación y un desarrollo de los pen– samientos invívitos en los anteriores: "Resuelto a no traicionar mis propios sentimientos y los grandes "intereses públicos, séame permitido manifestar, que 1a distinguida ~'clase a que el congreso se ha dignado elevarme, lejos de ser útil a

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