Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12

LiBROS 143 mos destacfir: los bien escogidos testimo– nios que ha sabido usar el autor para dar relieve a la constante preocupación de San Martín, por el desarrollo de la política ame– ricana que él sigue a paso desde Europa. Y esto podemos decirlo muy especialmen– te del Perú. Buena prueba de ello es su ce,rrespondencia con Castilla. C. P. V. CARLOS IBARGUREN, San Martín íntimo. Buenos Aires, Ed. Peuser, 1950. 351 pps. Homenaje oportuno y merecido es el que rinde Carlos lbarguren, en este Año San– martiniano, a la memoria del Gran Capitán argentino al dar a publicidad su elegante y bien documentada obra: San Martín íntimo. Con acertado criterio histórico y realista, estudia la vida del Prócer; valiéndose de las cartas compiladas por Mitre, Guido, Puey– rredón, O'Leary; de las Memorias de Miller, Beruti, José María Paz, Monteagudo y de la~ Relaciones o Narraciones de viajes de Hall, Alberdi y Sarmiento, fuentes primige– rias que han permitido al autor realizar un trabajo de acusado valor historiográfico don– de destaca el aporte documental antes que el enjuiciamiento de los hechos; labor re– servada al lector o al estudioso. Con esto, ha querido rebelarse contra esa corriente tradicional, tan frecuente en el panegirista exaltado, de presentarnos a un San Martín 'de personalidad deshumanizada". No sería del caso incidir en la pormenori– zación de los hechos tratados por el autor en los seis capítulos de que consta la obra. Mu– chos de ellos nos son conocidos por corres– ponder a una etapa histórica, en que para los pueblos de América, el problema de la Independencia fué inquietud común y su realización fué fruto del esfuerzo de hom– bres a ellos Íntimamente vinculados. Tratar de la formación del Ejército Libertador en las provincias de Cuyo o Mendoza, presupo– ne el paso de los Andes, las acciones arma– das que se libran contra los ejércitos realis– tas y la victoria definitiva de la causa pa– triota en Maipu el 5 de Abril de 1818, que cetermina la independencia en Chile; así como el envío de la Expedición Libertado– ra al Perú, supone, como consecuencia h is– tótica, la Jura de la Independencia de es– ta República, el establecimiento del Pro– tectorado, el viaje de San Martín a Gua– yaquil para entrevistarse con Bolivar, el re– torno de aquél al Perú y su viaje al Sur para tarsladarse a Buenos Aires y de allí continuar a Europa. Este panorama histórico, cuyos aconteci– mientos se supeditan a la actuación pública del Prócer, tanto en su Patria como en Chile y el Perú, forman la est;uctura del importante trabajo de Ibarguren. Hay otro aspecto en la vida del Gran Capitán el de la privada, que por su sugestiv-idad 'no ha ¡:;0dido ser dejada de lado por el autor. Aun cuando guía a Ibarguren la since– r~ .intención de presentar un trabajo expo– s1tlvo, respaldado por la validez del docu– mento, incide ocasionalmente en el enjui– ciamiento de determinados hechos, incipien- temente enfocados por algunos autores y erróneamente interpretados por los detrac– tores del Héroe; tal cuando resalta la im– portancia del Plan Guido, que_ propició el envío de la Expedición Libertadora al Pe– rú por la ruta de Chile. Plan al que el pro– pio Mitre no le dió la debida importancia; cuando demuestra la amistad que vinculó a Rosas y a San Martín, durante el ostracis– mo de éste; o cuando prueba, documental– mente, la inculpabilidad de San Martín en la ejecución de los hermanos Carrera, he– cho tan arbitrariamente juzgado por sus enemigos. Ha sabido destacar también Ibar– guren el pensamiento político y las virtudes del Gran Capitán. Fué en el primer caso, San Martín, convencido monarquista; único sistema aplicable, según él, al gobierno de los pueblos que afluían en la vida indepen– diente. Era el sistema más recomendable pa– ra contener la anarquía. No se equivocó, en esto, San Martín. Güemes y Rondeau inician en su Patria esa era de conflictos, que se ahondan con la pugna ideológica entre crio– llos y porteños y alcanzan su clímax en las luchas entre Dorrego y Lavalle. Sólo con Rosas se consiguió la estabilidad política. En el Perú tampoco tuvo acogida el sis– tema auspiciado por San Martín. La oposi– ción fué tenaz por parte de los propiciado– res del sistema republicano. Pero con esto no es lógico admitir, como sostiene Ibar– guren, que la caida de Monteagudo fué efec– to del golpe indirecto dado por los polí– ticos peruanos a San Martín; la deposición de aquél se debió m ás que nada a la polí– tica despótica y ar bitraria que impuso, con– traviniendo las normas elementales del dere– cho y la justicia. Lo que podemos llamar la segunda par– te de San Martín íntimo está dedicada a estudiar la vida del Prócer en el os– tracismo. El 10 de Febrero de 1824 fe– cha precisamente en que el Congreso pe– ruano concedía la Dictadura al Libertador v enezolano Bolívar, San Martín se embar– cs.ba rumbo a Europa a bordo del navío francés "Le Boyonnais". Esos 26 años de destierro voluntario los pasa en la indigen– cia y bajo la acción deprimente de su do– lencia mortal. Sin embargo, a pesar de la lejanía, su espíritu se mantiene unido a la Patria y al Ideal, por él tan ardorosamente propugnado. Se entera a menudo de los acontecimientos políticos que se suscitan en América, en Argentina especialmente, por la correspondencia epistolar que mantiene con su leal amigo Guido, con Rosas o por los rE>latos ~ue le hace algun visitante ocasio-

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