Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12

L I B R o s JOSE LUIS BUSANICHE. San Martín Vivo, Emecé Editores, Colección Síntesis de Cultura, Buenos Aires, 1950. 257 pp. Una nueva biografía de San Martín, oca– sionada sin duda por la conmemoración cen– tenaria. Más ésta que José Luis Busaniche ha estructurado inteligentemente, reúne las cualidades -y no los defectos- que la ha– cen accesible al gran público. Se ha con– densado en 254 páginas toda la historia de San Martín. Narrada en estilo ágil y ame– no; desprovisto el texto de las citas biblio– gráficas que hacen engorrosa la lectura de libros como éste, no precisamente eruditos. Al final de cada capítulo publica una agen– da de lecturas, acertada y abundante, que pone de manifiesto la seria documentación empleada. El autor no es un profano en los temas sanmartinianos; son publicacio– nes suyas: San Martín visto por contempo– ráneos, el Diario, con prólogo y notas su– yas, de ~1anuel Ignacio Diez de Andino, y ha intervenido en la Historia de la Nación Argentina, que editó la Academia Argen– tina de Historia. La parte peruana de la historia de San Martín, que es a la que lógicamente nos interesa referirnos especialmente, ha sido tratada sin la amplitud necesaria y con a– cierto disparejo. Precisa el origen de la in– quietud de San Martín por la Independen– cia del Perú y sigue paso a paso sus afa– nes por organizar la célebre expedición. Su interpretación de las negociaciones de Punchauca, es errónea a nuestro juicio. Cree, siguiendo la tesis de Mitre, y, apoyándose en una carta de San Martín a Miller, que el Libertador hace esas proposiciones con la única finalidad de retardar todo cambio radical de la situación y para dar lugar a establecer posiciones ventajosas. Sobre este interesante asunto nos remitimos al traba– jo de J. A. de la Puente Candamo San Martín y el Perú: Planteamiento Doctrina– rio aparecido en 1948, en el cual se trata extensament~ el problema y se demuestra con abundante documentación la sincera actitud de San Martín y su creencia en la bondad del plan de Punchauca. Busaniche enumera apenas los principa– les hitos de la obra jurídica del Protector y no acompaña a su narración juicio crítico alguno a este respecto. Trás referencia muy breve a los planes monárquicos de San Mar– tín, la&a sobre ellos su pronunciamiento condenatorio, dejando desde luego en pié fa buena intención del General. Se conti– núa así, sin mayor examen crítico, por des– gracia, toda la corriente de la historiogra– fía argentina relativa al tema. Pero es la Conferencia de Guayaquil el más discutido suceso histórico de esta épo– ca. Tanto que ha trabado en interminable y estéril polémica a los investigadores ame– ricanos, argentinos y venezolanos principal– mente. Aún continúa agitando los ánimos la publicación hecha por Colombres Már– mol de los tristemente célebres "documen– tos definitivos". Busaniche considera que aunque "algunos oficiales de ambos bandos pretendieron, pasados muchos años, estar al tanto de lo que se trató en esas conferen– cias y mucho se ha escrito sobre ellas, son todavía en parte un secreto para la historia, por lo menos en lo tocante a todas las cues– tiones que allí se trataron. Median tam– bién algunos documentos contradictorios". No obstante esto, el autor apoyándose en la discutida carta Lafond y en otra de San Martín a Miller, hace una muy justa de– fensa de la actitud del Protector en Guaya– quil, a la cual adherimos plenamente. Lo la– mentable es que no haya utilizado otros testimonios irrefragables y que en la agenda de lecturas que inserta al final del capítulo no dé cuenta de la copiosa bibliografía per– tinente. No consigna los trabajos de Ernes– to de la Cruz, Juan Manuel Goenaga, Carlos Villanueva, Vicente Lecuna, Camilo Des– trugue. Para finalizar con la parte peruana de la biografía, hemos de decir que Busaniche soslaya o no trata con la amplitud desea– ble muchos aspectos de la obra sanmarti– niana: la acción militar, el aspecto jurídi– co, los planes monárquicos, etc. Y es muy escasa la bibliografía peruana utilizada; no aparece citada otra historia que no sea la de Paz-Soldán. En lo que acierta Busaniche es en la pin– tura muy real y equilibrada del Libertador. En verdad queda justificado el titulo de su libro: tenemos ante nosotros a un San Martín vivo, humano, con sus claros y os– curos; bien delineado su contorno y nítidos sus perfiles. Busaniche no olvida , de seña– lar cualidades, defectos, grandes aciertos, pero también errores. Refiriéndose a los otros, a los que han querido hacer un m ito del prócer, dice: "Quienes piensan lo con– tt ario, lo prefieren de bronce, inmóvil y frío al sol y al agua, apeadero de palomos, y no de carne hueso, con pasiones y tentacio– nes aun con errores, como Napoleón, como Bolívar, como cualquier otro d e los grandes de verdad, que desearíamos ver de nuev o en la vida y oírlos y hablarlos y tocarlos". Y sobre la base de citas de los contem– poráneos del prócer y del uso y abuso de los textos de Mitre, continúa Busaniche su biografía hasta llegar a los años en Fran• cia. Una última cualidad de este libro quere-

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