Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12

}OSE M. VELEZ PICASSO 103 tor de la Gaceta de Lima en 1803, ilustre hombre de ciencia. Asímismo actúa como animador de las hojas impresas el Doctor José Pezet, que concluiría des– venturadamente sus días en el "Real Felipe''. Estos tres galenos actuaron en el periodismo durante el período sanmartiniano: Devotti con López Aldana en Los Andes Libres y Paredes en El Sol del Perú donde insertó interesante con– tribución, impugnando las lidias de toros. Cabe recordar que alguna vez en los periódicos se achacó a Unánue la supervivencia de la fiesta taurina, a causa de su interés por continuar en posesión del usufructo del coso del Hacho, que construyó como concesionario Landaburu a quien patrocinó y heredó. Si seguir los pasos de los periodistas resulta siempre difícil, porque cuando ingresan a las redacciones se eclipsan sus personalidades, en nuestro país carecemos de datos para conocer sus actividades y apenas si en algunas reseñas biográficas se pueden lograr ciertas indicaciones para descubrir las huellas de sus intervenciones. Entre las figuras que se destacan en el periodismo sanmartiniano, po– cas como las de Bernardo Monteagudo alcanzan tan singulares caracteres. El prócer era un mulato nacido en el Tucumán y graduado en Chuquisaca. Sin mucho esfuerzo se puede encontrar analogía con nuestro insigne Abraham Val– delomar, el famoso "Conde de Lemas". Tuvo desdén por las clases aristocráti– cas del Perú y sus actitudes exageradas provocaron el primero de los motines republicanos: Cuando, en ausencia de San Martín, Monteagudo es despachado precipitadamente al Istmo, junto con sus libros lleva a su cocinero francés que se dedica a prepararle delicados potajes. Era tan sibarita que, en plena campa– ña, se arreaba una vaca para que proporcionase leche fresca para su desayuno. Vestido con caprichosa elegancia, enjoyado y perfumado, el vibrante periodis– ta de Mártir o libre, se concitó la antipatía de los limeños. Para pagar una deuda en Panamá deja en un sobre cerrado tres hermosas perlas. Monteagudo y García del Río fueron los periodistas profesicmales del equipo de intelectuales seleccionados por San Martín. Vino también con ellos hasta las playas de Pisco, Antonio Alvarez J onte, quien presa ya de una tenaz tisis, no pudo soportar los efectos de las brisas marinas y rindió la vida en el amanecer de la epopeya. Dediquemos especial recuerdo al egregio Secretario de San Martín, Juan García del Río, que si como estadista alcanzó justo renombre, no se de– be olvidar su intensa y provechosa actividad periodística. -Nació en la ciudad de Cartagena de Indias por 1794 y se educó en España, patria de sus padres. Siendo muy joven regresó al continente americano y luchó por la independen– cia de su país. De espíritu andariego, estuvo en varias naciones, en algunas de las cuales desempeñó importantes cargos políticos. En Chile, por 1819, redac– ta El Telégraio, periódico bisemanal y del cual salieron 75 números. Acom– pañó a San Martín, a quien había conocido en Cádiz y seguido a Inglaterra, como uno de sus secretarios en la Expedición Libertadora. Con el Coronel To– más Guido y José Ignacio de la Rosa concurren como diputados patriotas a las conferencias de Miraflores y se entrevistan con los comisionados de Pezue-

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