guua supetabundabcia de trages ni de ador11os. • , El• 4. 0 objeto que contienen las t&hlas presentada~, · e¡¡ el que se dent1mioa gRstos vario~, porque rP.almente se compone de srticulos '!ue exijen continuos y re,-,etirlos gastos. El sor.orro que es justo dar a los :.,obre,¡ en general, y en particular a nuestros parif'ntP.s, amigos y criados, si lo nece<itan; los salarios de estos, lo que cuesta la edu<'a<'ion de los hijos , de formar este fondo queda indicado: co;isis.. te en destinarle diariamente los uh8rros que ~e p•Jedan hacer en otros ramos, y eo no inv.er1 r tir sna existencias siao en objelo>S de .ib~oluta 1 precision y utilidad. El modo de em¡1lear es!~ faodo varia segun la posioioa de las fa- . 1i:11has. Unas lo tiaoeo prestado .con garanti.as para que produzca el intere~ correspoudt~nt;,; otras lo invierten por si mismas ea objetos productivos, coa cuyo movimie nto sacan el premio de su dia·•ro y laboriosirlad. y la <'oosen•acioa de la s.alud., el importe de los viaje~, auaque poco frecuentes, que puedan ocurrir, y los dispPndios que ocasionan las fuo- <'Íones públicas, los posatiempo• de sociedad y las partidas de campo a que muchas vi>ces es del <·aso concurrir por complareor.ia, son <>D gran parte los gastos varios que se com¡..,ren . den bajo esta denominar.ion. A estos puedPn a~re~arse otro~ nacidos de la po<iriou de las 'f,milia~ y que no es posible eaumerdr. o~ e~to~ gastos hay algunos 41ue son ahsnlutamPnlP. precisos, y otros 4u~ pueden suprimir,e muv biPn st la~ r.ircunstancia~ lo exi¡pn. Una Í•- milia encontrará eu la prácti<-a r•rn !ante rlP. una Pronomía bien entendida, las nwdills rle 110 e~pomsrse a hacer algunos de P.;to, ~ -•Stos que coo frecoPuria e, del caso precav Pr dP ante1nan,1, p11PS cuando lle!;~ el rnomPnto críti,·o, es por lo r••gular i111p,,~ ihl i-, ovitarlús. L• prudeote e!'nno ,nía calcúl~ d .. antemano los dis. pPndi (>'- 'lll" ocasionan <'iert .,s concurrendas, inrimi dade,, r11111p ~iíias y aun rierta pn . ieion sorial; y sin rlPjar,e deslumbrar por taot~~ il11sionPs romo st> hallan a cad~ µaso en el coml'rrio <le lo• jt•ntP<, fip prin,·ipios oportunos basta en lo mas trivial r!c> la conrlurta que se debP ub,Prvar, para no verse ob iigarla a ¡:-astos t os inrómodos, y que puudPn ocas ionar el trastorno rle u na familb. Ei socorro á los pobres, y sHbre torl" á los pari,..nfP~, y criados, cuando vrrdaderameatP lo llPC'i>sit ,,n, es un i;asto de absol11t• nc>resiclaG! y justicia. N•> hay cosa m;is acPpta 1[ Dios, que hacer bien ll: sus sPmejantes. 1 1 1 1 1 l 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Lo c¡ue importa la erlucacion de lo8 hijos es otro gasto iodispensable y que <'OD el tiempo dará muy buenos réditos; pero dPbernos tener particular cuidado, en no proceder coa oriullo, con lu10, ni con prPocup~rion eu este punto. La educacioa de los hijos dPbP Rer análoga it la posicion de los flª .drl's, y proporcionarla it la que tendran los mismos interesados. Rara VE'Z es corivPnieote adPlantar, y por lo comun es mas oportuno sE'guir uu camioo trillado. Por otr,, partP, muchos artirulos de la erluracion que necesitan los hi1os puAdea ser dese111peiiad0s por los padres.- ¿Qué inconvPoiente hay para 4ut"> PS!os Jo,¡ enst'Íleu 11 leer, ll: rootar, li medir, los oJ,,m,.ntos clol dibujo o de la mÍlsica, los prin<'ipios de la religion, los rudi111Pntos de la g eo1-1111tría y sobre to•lo los medios de dirijir clt-s clp su tierna edad los impulsos de su cor~z.on há,·ia los deberes-amar lt Dio<;, y al prÓJimn como asi mismo? De este rnodo m11rho dinero que se invierte en la educacion poco cui •lacla ne los hijos, podria destinarse a olros obJ i> !o•; siu clescnidar éste, que esta ria 111rjor dt>Sf' 111peíiado. Na1lie dPbe mantener mas cria,los de los que soa ab~olutamente necesarios. Cuando hay cuatro cri ados en la casa que ft>ndria ha~tanted C?on d ,is, los cuatrn &<'asiooaa d .. blP. g .,sto, cada uno hace la mitad del trabajo q11,• dPhe ria hacer, la so,.iedad pierde dos jornal"s diarios, y dos per~onas, que podian ser útilPs y lahuriosas, se hacen perPzosaN y se P11tregaa li los vicios que acen de la ociosi,fan, si es que no se vi·~ian los c-uatro criados como r<'g11lar111P.nte sucede, No hay casa peor servida que aquella ea que hay ahuudanda de criados. 1 1 \ Las circanstancias particul,.rPs, qui> ,fp_ hen con<'urrir a ch•terminar los ga1tos varios deben ser, o la nerP,;i<lad o las veutaja~ »<'- guras de hacerl0•. Torio lo que no parid ,1e estas bases, debe por rP~la jea11ral evitarse•, por ser contrario al bue □ ordru. Lo.'i ahorros c¡ire de continuG sP h~n reoomendado al trat;,r de los ob¡eto~ que moti- ~an los gast~s de una familia,. ti,•aPn por obJPto proporl'JO □ ar los nN·esar1os para formar un fondo de resPrva. Este fondo para 01·11rrir á los gastos imprPvistos y a los verrlHlerameote indispensables, 1·0010 son, las enfnrnedades graves y la culocarion de los hijo~, debe formarse con el sobrante de los gastos diarios que acabamos ele calcular. No importa •anto que el ahorro sea crpc•i,10, cuanto q' sea constante y seguro. El fundo de ri>serva, es el qt1~ ~aca á una familia de apuros, el que la hhPrta de cootraer déuclas PI oue la salva de l~acerse de objetos d.,' utilic'Jacl á meaos prer10, y en una palabra el oue oc·urre. t ~us necesidades, y las rPdiine ;le lli humtl acion de pedir prestado y 111111·has V<•re11 de ;~c~: 1 ª\:ui.oa. Si se C'onsidera,;e bien lo la ntilid1d tniporta u.n fondo de rP~'.'rva, Y. romo las que ª~. ex1st~nr1~ proporr1ona, asl . . . pequeoas pr1var1ones y rortus sacr11ictos que cuesta el furrnarlo, hauri" poC6S que no lo tuviPsen, y pocos que al hacer un ga st o no lratasr11 de discniouirlo para destinar al~ fondo de reserva una parte aun 11ue pequcoa de aquel dispendio, .El modo 1 1 1 \ 1 1 1 1 \ _Es indispensable que todo lo que tiene telacton con el modo dt• vivir, arre~lo y servicio de uaa f.unilia se haga á tiPmpo y con uua escrupulosa exactitu<l. U ua familia es una pt>quei'ia socierlad, y nt>resita que s;us individuo~ se conformen cou las reg'as presrritas en ella, para que nu resulte un desorrlen ruinoso. La economia prPscribe que se hagan á su debirlo tiempo acópios, con arrPglo a la facultad de las familias, que se consPrven estos cou cuidado, y que se vayan gastaado oportueameate y sin dc>spndicio. Deben establPrerse horas fijas para las diforPOtP.~ comida~, y un ord " n para estas, que no varie sin un oocleroso motivo. Este orden debe igualmeote • PStablf'<'erse ¡,ar,i los demas trabajos del dia, puPs sin él, no h a y caudales q' b~sten ni paciencia sufi<'i.-nte pa ra vivir coa dtisarreglo. Los abusos ó desór,ienes do111ésticos nac ,rn 1,1 los di> f.lta ,I¡, g-ohierno, de ordao y de re~ularidacl; y d,.saparecen cou una economia hien eatPnclida. Es preciso ~111ir tanto dt> la prodi~alidacl como de la mez,¡uindad, dt> la avaricia como de la misPrh, de Id af,•ctaciou c-01110 dP la porqurria. El ai.>11,0 de los anin,alP~ de divi'r,ion c ,rn10 c ,,ballos, pPrrus luru~ &. es te ,11ihle .vlr11in11,o, N uuca se entreguen li lo~ ni ado~ las llav es de la d r!SJ>Pusa, reposteri.t &. porque ellos creen que estan en pais eoe1111~0. Carnudo se ernplt•e un arh•s ,1110 hagase aates ua hut•n ajuste. Al mismo tifrntpo se rlPhP procurar oo solo la armonia Pntre los individuos de uaa familiH, sino aun entre los cri~cl,,s cJe l., Ntisma. Si algunas yere~ puedt> ser util tenerlos en ro11tinua rontradiccion, 11111 has ólras es perjudichl y res11 lt,,n de e~t" 111eto ,lo g-ravrs incoaveoieotes. Sol.Jre todo, es ueri>sario lltwar cueata diaria de lo que eotra y de lo que se gasta. Esta c11st11 ,nhre, aun 1ue pPnosa al principio se hal'C desp11es muy llevadera, y sia el la no h ay renta,; por grandes que se.an, qtte no de -,, 1, .irezcao como el huuw, Con esrribir cada di~ c>n uu r ,•n •;loa la eutrada, PI gdsto ordinario ( lla1na111os así el de alim<'atarse yue ya s e, hahri1: fl1Mlo <le aote mano) y el e,traordinario q ,rn Ol' Urr a, h•y h ,s - tant.-s rlato< para su ,11.,r á la SP111 dn •, al mt>,:, ó al aiiu, las t'nlra .. .,s y g- ,,stu~, y p11der lmrur una cun,µar;.¡rion que pr1,¡,u..i~a d1"' 11> tt11ti d".\tu si .hPnws ~ubernacl " nnl'~lra ca;:a hi l' n ó n, .,1, si df'hPrnos ac·ortar O au111entar Utlt-::,lro gc1sr, ,, eo uaa ¡..,alabra, c11al d,•be s,·r nue,tra conducta en lo s11,cPsivo. ::';obr~ tocio lo 4ue importa PS traba ja r y no estar orit,sH, por que como dire 110 r1•fr ,1;1 ingles , la o~iosidarl rs madre del vi,·io, y el tiem¡,o bien emplea Jo e~ din,.r 1 ro>1tant<>. (Copiado). -~--- lEU. lI~~UEltlE.S .::®Q!Jnl:IL ,i d tntcre~ fnbtbí~ual. (Conclusfon del numero 8.j Bien sahem0s nosotros, hien sahe la hnmauirlacl, que no serri siempre po o.; ihle la reali:1.acion de ese deseo. Falibl .-. Pn n11e-,trns; facultadesesca<;os y limitado<; Pn nue.;;troc; re· c11r-.os, es puestos siempre a lo-. enf.!;aii ,>s y al error, spria una presuncion riclicula el fig ,11:arnos que sicm• pre habíamos ele sn justos, y que h.1hiarnns siempre de di,;;trih11ir con equida<l complPta el premio y el castigo. No uf'iz,-amos tampo<'o que algnna laxitud en favor de lo,;; act1sados sea preferible a una rijidez es· tremada contra Pilos;: que canse rna· yor alarma, un sentimiento ma'l in• timo y poderoso, la conrienacion des• cubierta de nn inocente. cine la ahsol11cion dPscubierta de 1111 criminal. Nnestro cora:rnn se inclina á la in- <l11ljencia; y algun ecseso de esta no le desmorali?.a, como nn ecseso contrario de dureza v de crueldad. Vease pues cómo n~ desconocemos el interior rlel hombre, ni pedimos una severidad desacertada. Pe,·o todo 1 I 3ó esto se consigne liasta el punto que conseguirse puecle, trabajando por ase~urar la estricta justicia, procucnrando realizar nu~stra formula, y rle ni.ngun modo aceptando, y clejancf ose llevar por . la exajerada. que citamos antes. , Reffoccionese, si no, un solo punto ac~rca de ello, y se conocerli 9ue fijar por principios aquella proposicion es abrir _un estimulo irresistible para la impuni<lad y el escandalo. A ella se sigue necesariamente el clesc11i<lo y el abandono. Guarecese el hombre en lo que ella presenta como mf'ior; y Eiarla mas que esto se necesita para que no se busque <le buena fe. y con todo el ern peño posiblf', en· cual de · los estremos se euctlf'ntra la verrlad. Un ,iuez que ere• vese rPalment@ en la formula, poclria mnv ui"'ll haber ahsnelto en novenIR y nneve. cansas, sin tomarse el trabajo clP- leerla!'> · Conocemos bien, por fortuna oue no sucede de ese modo. La méic- ~ima que impugnamos no se admite p<)r narlie seria :nentP, y como rPgla ,le eiPcncion. Escuchase tan !!=olo en l~s rlefPn!"a'l ,\e los reos, que no las fiPnPn mt>iores, y no es ciertamente e:r~n<1ª la importancia que los trihu- ;1:J Je<; clan fi este medio. Pero ¡,por qne Sf' ha rle decir, como si foese una vPr<l;.irl?. iP,,r que sin atenderla Pn la priictica, 110 ha de impugn'lr,;ela. no ha rle comhatirsela, no ha rlP aC'aharse con ella en la teoría'? ¿.Por qne no se ha <le proclarn:rr como míixima y re~la suJ>NÍnr. como mñxima y regla unica, la iusticia rigorosa, que no consiste en exa,ieraciones ni en sentimentali,;mo, sino en ciar a cada 11110 pré ,nio ó ca<;tigo seg ,m sns méritM-St1.n1n cniq1tc? Dificil es a vPeP.s e?.te em¡wiio, no lo dudamos; pPro ha!r;:i.se cuanto se pueda pHra consP.¡r11irlo, v la llllmanirla<l se re• sirrnn;·á confia<la, corno se resicrita f't~ lo itnDosible, descansando e,; la Providen~ia. Permirnsenos a11n añ1rlir tHt ~jemplo m~c; i'i los de estnc; re;ieC'ione,:;, li lo" rle e<;tas consideracionc>:. es:iecia le s del int<-!re<; social y el iuterPs . i11divid11al, ,¡' lwrno" indicado. La situacio11 rlf' los ac11.;;ado1, criminiilmente nos lo ofrece cnmplido y notahlP. Vease el cámbio que ha sucecli<lo en la<> teorías ;icPrca d e e.;;tos, y se 11otarli el infl 1jo ,le uno y otro sistf'ma. ¿,Comn estimaba ii 1111 acllsa<lo la Jurisprndencia a11tigm1? ¡,Cual era la con:irtPrarinn material y moral q 11e le daba? ¿Cerca de e11al calicla<I $e le ponia, nA la Lle inocente, o de la de culpado~ La J urispru<len c ia y la doctrina no hahian resuelto la dificultacl; pues ya hemos notado mas a rriha que no entraba en su sistema la c!Pclaracion de mriximas jenerales.- Pero el hecho era claro, aunque no estuviese deci<lido: y al ver los calabozos en donde ti los hombres se !'>e¡,iultab.1, y al con-.idernr el tormento qun sobre ellos caia1 bien puede decirse que todo encausarlo era desde PI mismo ¡.,unto tenido ¡.,or criminal. H 1bia y se imponían ¡,enas, el tormento por ejemplo, por el hecho s,>lo de la prision: la razon pues diee que al acusado se le reputaba culpable. En el dia, por el contrario, todo procesado lleva cot~sigo, st>µ;11n doctrina cornun, la presuucíon de inocente. Y no solo la co11sideracion moral; sino 4. ue se afanan los
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