Literatura, imaginación y silencio

69 brá géneros que son percibidos por los lectores y lectoras como más ficcionales que otros? El maravilloso, en el que lo imposible se encuentra especialmente a gusto, podría ganar la partida de esta supuesta posible escala de ficcionalidades frente al realista, que muchas veces es confundido con la realidad por fuera de la ficción. Respecto a «realidad», este es un término más com- plicado todavía porque además de confundir el género realista con el mundo real, creo que en el campo de la literatura infantil suele haber una suerte de pulsión de realidad, como si la ficción tuviera que ajustarse a ella o huir de ella en forma extrema. Una gran parte de la lite- ratura infantil y juvenil y de sus mediaciones son procli- ves a la «teoría del reflejo», la idea pavloviana de que la ficción funciona como «estímulo- respuesta» y produce cambios en las conductas individuales o sociales: por ejemplo, si leemos ficciones que enjuician la discrimi- nación o el sexismo, automáticamente nos volveremos antidiscriminadores o antipatriarcales. Formas actuales de desficcionalización: lo políticamente correcto como nuevo dogma contemporáneo Mientras en los medios masivos de comunicación (en particular, los audiovisuales) ciertos discursos vincu-

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