Literatura, imaginación y silencio
67 cultura de la infancia, aunque en el origen esos cuen- tos tuvieran un público indistinto en cuanto a edades. Desde el surgimiento del concepto de infancia, se la considera una de las etapas de la vida con mayor ex- ploración del pensamiento mágico (suele decirse que los chicos y chicas tienen mucha «imaginación», tér- mino muchas veces usado como una categoría amor- fa, ajustable a textos y situaciones muy diferentes). La tensión entre lo real y lo imaginado suele aparecer referida con el par dicotómico «fantasía y realidad», nociones que se usan con distintos sentidos en diver- sas prácticas que se ocupan de la literatura infantil (enseñanza, mundo editorial, etcétera). El término «fantasía» es nebuloso en lo que res- pecta a lo genérico por su cercanía al término «fan- tástico». En ámbitos vinculados a lo educativo y en la llamada «promoción de la lectura» es frecuente es- cuchar que tanto los géneros «fantástico» como «ma- ravilloso» son identificados con la palabra «fantasía», lo que termina aplanando la rica productividad de las diferencias genéricas. Indagar sobre el significa- do y el uso de los términos no supone un posiciona- miento textocéntrico, ya que importa la soberanía de los lectores y lectoras que pueden postular distintas hipótesis genéricas en la interpretación de los textos (es muy frecuente en la lectura de literatura infantil
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