Literatura, imaginación y silencio

63 se muestra como un pacífico lobo resfriado que quie- re preparar una torta para su abuelita y va en busca de una taza de azúcar faltante para su receta. En su búsqueda, se va topando con las casas de los cerditos y sus estornudos derriban las casas frágiles de los pri- meros dos que son devorados por el lobo que aduce hambre; en la de ladrillo, el lobo termina siendo atra- pado por policías cerdos y el hecho queda registrado por periodistas del mismo «gremio» animal. Esta historia, en apariencia simple, esconde un complejo entramado de versiones que termina po- niendo en tela de juicio la «verdad» del lobo y que invita a los lectores y lectoras a que problematicen la suya. Desde la tapa asistimos al cuestionamiento sobre la autoría de la historia pues la imagen reproduce la primera plana con un artículo de El diario Lobo , fir- mado por el llamado S. Lobo cuyo título coincide con el del libro que estamos comentando. Este, a su vez, se presenta como la fuente recogida por los au- tores reales ya que al pie de la tapa se lee el texto «según se la contaron a Jon Scieszka, ilustrada por Lane Smith». Esta estrategia se reproduce en forma de espejo invertido después de la escena en la casa del tercer chanchito: el destino del lobo es anunciado por El diario porcino con una mirada que privilegia la

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx