Literatura, imaginación y silencio
55 safiantes, que no se queden en la seducción facilista y demagógica, que provoquen preguntas, silencios, imá- genes, gestos, rechazos y atracciones, es la antesala de la escucha (Bajour, 2009). La idea de la selección como antesala del escuchar supone un silencio propio que se deje habitar por múlti- ples voces y silencios de textos y lectores(as). Necesita de quienes elegimos una fina atención al cómo de los textos; es decir, de qué maneras sus procedimientos, sus formas hacen trama con lo temático. También a los diversos có- mos de quienes leen, con el sello de sus hallazgos, de sus tácticas personales y grupales de construir sentidos. En los últimos años vengo proponiendo, en distintas instancias de formación de futuros mediadores y media- doras, estrategias de selección que incluyen detenernos a argumentar sobre el cómo de los libros que no elegi- ríamos. Invito a mirar de cerca el exceso en el decir y en el mostrar que caracteriza a gran parte de ellos. Es una posible vía para llegar a la valorización de lo no dicho y mostrarlo a partir de su contrario. Aprender acerca de una «retórica de la verborragia» supone el reconocimiento de las huellas de lo sobredi- cho en todas las dimensiones textuales: palabra, imagen, decisiones paratextuales de la edición y abordajes pro- pios de las mediaciones. Al detectar lo innecesariamente
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