Literatura, imaginación y silencio

50 inténtalo por cuatro. Si todavía es aburrido, inténtalo por ocho, dieciséis, treinta y dos, y así sucesivamente. Eventualmente uno descubre que no es para nada aburrido sino muy interesante. Recuerdo la sorpresa, incomodidad, sonrisas con- viviendo con ceños fruncidos, que causó la lectura de Valeria en los compañeros y compañeras del curso. Sus pausas pronunciadas, su tono monocorde, su manera de dirigir la mirada a todos y todas durante los silencios del poema generaron una rica discusión en la que plantea- ron sentirse sacudidos y sacudidas por el manejo de los tiempos al leer, por la interrupción de la velocidad tan

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