Ley y justicia en el Oncenio de Leguía

No se conforma, sin embargo, con describir un estado de cosas que pocos discuten, reitera que hay que reaccionar contra esas costumbres; hay que desarraigarlas del organismo nacional. Los primeros actos de mi gobierno tienden a eso; por ello hemos dictado leyes que protegen la salud y la vida del obrero, librándole del exceso de labor, leyes que protegen sus derechos para evitar que sean explotados y vejados, leyes que conceden la propiedad de los empleos y garantizan la inamovilidad a los empleados, leyes, en fin, que liberten a la raza proscrita de los indios de la servidumbre en que vivía, después de haber soportado los tormentos que comenzaron en la hora de la conquista y no concluyeron en la hora de la República188. 77

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