crecimiento de las fuerzas comunistas en el territorio nacional y daba carta blanca a Mariátegui, «pariente lejano de Leguía», para que las revistas Amauta y Labor «circulen con pasaporte oficial». Véase Mayer de Zulen, ob. cit., p. 86. El lema «Peruanicemos el Perú» no sería sino una estrategia para sovietizar el Perú, «dándonos un triste comunismo ruso por el valioso comunismo de nuestros primeros padres suramericanos» (ibídem, p. 80). Abelardo Solís salió al frente de tal imputación y declaró que Mariátegui «ha sido el blanco de las iras del despotismo». Véase Solís, Abelardo (1934). Once años (p. 116). Lima: Taller San Martín. 42 En otros textos se ha insistido hasta el hartazgo en la deportación de Haya de la Torre, el extrañamiento de Mariátegui y las dificultades que encontraban publicaciones como Labor y Amauta para su difusión. 43 Sánchez, Luis Alberto (1969). Testimonio personal. Memorias de un peruano del siglo XX (I, p. 281). Lima: Villasán. 44 Chavarria, Jesús (1979). Jose Carlos Mariategui and the Rise of Modern Peru, 18901930 (p. 36). Albuquerque: University of New Mexico Press. 45 Una reconstrucción precisa trae Steve Stein y sus colaboradores en Lima obrera, 1900-1930. Ver Stein, Steve (ed.) (1986). Lima obrera, 1900-1930 (I, pp. 119-162). Lima: El Virrey. Véase también el artículo: Deustua, José (1981). El fútbol y las clases populares (I). De la Inglaterra victoriana al Perú de Leguía. Marka, 23 de agosto, p. 11. 46 Leguía, Colección de discursos pronunciados, ob. cit., pp. 34-35. Una historia del deporte y, particularmente, del balompié —que está aún por hacerse— consagraría, sin duda, muchas páginas al Oncenio. 47 Sánchez, Testimonio personal, ob. cit., I, p. 194. 48 Ibídem, I, p. 281. 49 Villanueva, Víctor (1977). Así cayó Leguía (pp. 33-34). Lima: Retama. 50 Stein, Lima obrera, ob. cit., II, p. 158. 51 Sánchez, Testimonio personal, ob. cit., I, p. 165. 52 Ibídem, I, pp. 165-166. 53 Ibídem, I, pp. 166-167. 54 Ibídem, I, p. 167. 55 Ibídem. 56 Que, tras relegar paulatinamente al Club Nacional, pasa a ser el centro preferido de la alta burguesía limeña. Teddy Crownchield Soto Menor, el distraído personaje de la novela de José Diez Canseco, Duque (1928), que hablaba en inglés, jugaba rugby y golf y bebía pale ale, y cuya psicología se distancia de la mentalidad señorial del Club Nacional, justamente tiene como su ambiente natural al Country. 57 Garret ha contabilizado que a lo largo del Oncenio solo doce ministros leguiistas se hallaban afiliados al Club Nacional. Véase Garret, The Oncenio of Augusto B. Leguía, ob. cit., p. 77. La información insinúa que preferían el Club de la Unión, del que Alberto Salomón, Celestino Manchego Muñoz y Pedro M. Oliveira fueron directivos. Cónfer Guía Lascano (1928). El Libro de Oro. Directorio social de Lima, Callao y Balnearios para el año de 1927 (p. 10). Lima: Guía Lascano; Laos, Cipriano (1927). 38
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