31 Ibídem, p. 3. 32 Deustua, José & José Luis Rénique (1984). Intelectuales, indigenismo y descentralismo en el Perú, 1897-1931. Cusco: Centro de Estudios Rurales Andinos Bartolomé de Las Casas; Tamayo Herrera, José (1989). El Cusco del Oncenio. Un ensayo de historia regional a través de la fuente de la Revista «Kosko». Serie Cuadernos de Historia (8). Lima: Universidad de Lima; Kristal, Efraín (1989). Una visión urbana de los Andes. Génesis y desarrollo del indigenismo en el Perú 1848-1930. Lima: Instituto de Apoyo Agrario. 33 Kristal, ob. cit.; Tamayo Herrera, José (1982). Historia social e indigenismo en el altiplano. Lima: Ediciones Treintaitrés; Tamayo Herrera, El Cusco del Oncenio, ob. cit.; Ramos Zambrano, Augusto (1994). Ezequiel Urviola y Rivero. Apóstol del indigenismo. Puno: Universidad Nacional del Altiplano. 34 Garrett, Gary Richard (1973). The Oncenio of Augusto B. Leguía: Middle Sector Government and Leadership in Peru, 1919-1930. (Tesis doctoral). University of New Mexico. Albuquerque, EE.UU.; Caravedo Molinari, Baltazar (1977). Clases, lucha política y gobierno en el Perú (1919-1933). Lima: Retama. 35 Mayer de Zulen, ob. cit., p. 58. 36 Belaunde, Víctor Andrés (1967). Trayectoria y destino. Memorias (II, p. 575). 2 tomos. Estudio preliminar de César Pacheco Vélez. Lima: Ediciones de Ediventas. 37 Pedro Planas (1994) puso en duda en La República autocrática (Lima: Fundación Friedrich Ebert) la denominación ya clásica de «República aristocrática», instalada en la manualística historiográfica para designar el periodo que transcurre desde la alianza civilista-demócrata en 1895 y el ascenso de Leguía en 1919. Planas contempló el problema en términos electorales, de modo que la categoría en debate habríase basado en la exclusión de los indios del sufragio con la reforma constitucional de 1895 (ibídem, pp. 17-25). Ocurre, sin embargo, que el cambio del régimen electoral no es sino una pálida línea dentro de una gama de elementos políticos, ideológicos y sociales que definen —nunca mecánicamente— esa etapa señorial de nuestra historia. La República aristocrática no podía consistir en la sola cancelación del sufragio a los analfabetos. 38 Resulta emblemático el discurso de Leguía pronunciado en enero de 1928 ante una delegación de obreros cusqueños, ante quienes proclama que su deber de gobernante y patriota «está en todas partes: en la suntuosa capital de los virreyes, como en la modesta villa andina o en la frágil barraca de las selvas». Véase Leguía, Selección de discursos pronunciados, ob. cit., pp. 16-17. Ello no obsta para que se cuente entre los militantes del Partido Democrático Reformista del «redentor de la Raza indígena» a gamonales serranos como el representante por Ayaviri, Celso Macedo Pastor, y el representante de Azángaro, Angelino Lizares Quiñones, responsables de masacres de indígenas. Véase Ramos Zambrano, Augusto (1990). Tormenta altiplánica. Rebeliones indígenas en Lampa. Lima: Concytec. 39 Leguía, Colección de discursos pronunciados, ob. cit., pp. 70-72. 40 Klaren, Peter (1978). Las haciendas azucareras y los orígenes del APRA. Lima: IEP; Pareja (1978). 41 Según Dora Mayer, en un pasaje poco conocido —y arbitrario—, Leguía favorecía el 37
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