excelencia, Mundial y Variedades, son elocuentes. El propio diario El Comercio, no obstante sus simpatías civilistas, cercado por una plebe dirigida y una clase media beligerante, bajó la guardia. El periodismo oficioso se multiplicó y los elogios a Leguía y a su gobierno se hicieron tan hiperbólicos y serviles que bien valdría la pena compilar una antología de esos textos63. Leguía, con todo el oprobio que buena parte de la historiografía le asigna a su régimen, no fue, a pesar de su dilatada duración, el tirano atroz que pintaba la leyenda negra64. Paradójicamente, por simple cálculo aritmético, Sánchez Cerro, quien lo depuso, en menos tiempo sumó más muertes, presos y destierros. Muchas de sus deportaciones más parecían becas de estudio o cómodas pensiones que un exilio doloroso. A muchos de sus más tenaces enemigos, como al propio Sánchez Cerro, los colmaría de cargos y de ascensos. Tal vez debido a ello, Dora Mayer lo condene no como un tirano cruel, sino como un tirano inmoral65. La ambivalencia caracteriza con mayor fidelidad su mandato, así también la memoria colectiva: como anotaría un cronista posterior, «dicen que Leguía murió pobre y dicen también que lo corrompió todo»66. De allí que el imaginario criollo haya bautizado a su gobierno como una «dictablanda», por su autoritarismo morigerado, que mezclaba con diabólica virtud el garrote y la prebenda. Leguía, hombre de su tiempo y político al fin y al cabo, tampoco corresponde al hombre pletórico de virtudes que su séquito de áulicos quiso delinear67. Por ello, desde la perspectiva que ofrece la historia del derecho, queremos comprender las caras de Jano del leguiismo y su política legislativa y judicial. En ese sentido, preferiríamos que nuestra indagación se inscriba en una línea neutra que, por otro lado, cuenta ya, en el tema del Oncenio, con cierta tradición crítica68. 6 Variedades, XV(572), 122-126, 1919. 7 Reminiscencias de la recepción a Leguía en Lima el 9 de febrero de 1919 en Sánchez, Luis Alberto (1983a). Los señores. Relato esperpento (cap. XIX). Lima: Mosca Azul. 8 Diario El Comercio de 3 de mayo de 1919. 9 Leguía, Augusto B. (1925). Discurso pronunciado en el Club de La Unión el 9 de febrero de 1919. En Discursos, mensajes y programas (II, p. 124). 3 tomos. Lima: Garcilaso. 10 Ibídem. 34
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