EL HÁBEAS CORPUS BAJO EL VOLCÁN Ser al mismo tiempo juez y hombre es un dilema dramático: debe despojarse de todas sus debilidades y perjuicios, prescindir de amigos, desatender recomendaciones y sobreponerse a deseos y pasiones para discernir justicia con absoluta imparcialidad. Domingo García Rada, «Discurso al asumir la Presidencia de la Corte Suprema en 1967» Los jueces, los médicos y las madres de caridad tenemos un punto de contacto: la anestesia del sentimiento. Enrique López Albújar, Cuentos Andinos El respeto del Poder Judicial es el sostén de todas las garantías, la base de todas las libertades; si ese respeto falta, las libertades serán solo declaraciones verbales, palabras sin sentido, fraseología estéril e irónica al mismo tiempo. Víctor Andrés Belaunde 4.1. EL CASO DE JUAN DURAND: UN HOMBRE FUERTE ABATIDO A raíz de las garantías individuales conculcadas se suscitaron a lo largo del país muchos incidentes entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial. En la relación de deportados se hallaban, entre otros, José Pardo, Juan Durand, Juan Pardo, Luis Pardo, Augusto Durand, Felipe Barrera y Laos, Carlos Concha, Julio Chavéz Calello, el mayor Alfredo Henriod, Alejandro Reboredo, Germán Arenas, Pedro Abraham del Solar, Carlos Heeren y José Letona396. Precisamente, de allí derivarían muchas acciones de hábeas corpus. Uno de los casos que adquirió enorme resonancia sería el de Juan Durand, agricultor, geógrafo, explotador y político propietario del opositor diario La Prensa 397. Cabeza visible del Partido Liberal, Juan Durand había sido expatriado en setiembre de 1919. El desterrado fue obligado a seguir viaje fuera del país en el Cachapoal. Retornó al Callao en agosto de 1920 y, hallándose en El Ebro, no se le permitió desembarcar. La señora Emilia de Durand narra que los mismos custodios del orden fueron colocados en el vapor a fin de impedir que su esposo abandonara el vapor. 172
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