ánforas eleccionarias la consagración del mandato popular. Pero quienes de largo tiempo atrás habiéndose imaginado ser los dueños del Perú, prefirieron antes que resignarse a la renovación política que el querer nacional les marcaba, tratar de desconocerlo y atropellarlo». Véase Leguía, Augusto B. (1925). Discursos, mensajes y programas (II, p. 160). 3 tomos. Lima: Garcilaso. 242 Extensa información en el diario La Prensa del miércoles 10 de setiembre de 1919; más concretamente, en el artículo «Actualidad política. Las prisiones de ayer en Lima. Varios caballeros y jefes del Ejército detenidos». «Después de las seis de la tarde de ayer la ciudad fue sorprendida con la noticia de que el gobierno había ordenado la prisión de numerosos caballeros de distinguida figuración en la política y la sociedad. Serían acordadas las prisiones por el Consejo de Ministros. Ya estaban en el Panóptico: Luis Pardo, Juan Durand, Ramón Aspíllaga, Felipe Barreda y Laos, Carlos Heeren, Samuel Sayán y Palacios, Miguel Echenique, coronel Fernando Sarmiento, comandante Leonidas Nalvarte, mayor Detena, Alejandro Revoredo, Germán Arenas, comandante Alfredo Miró Quesada, José A. Letona, Julio Chávez Cabello, Carlos Concha, comandante Flórez». Véase La Prensa, 10 de setiembre de 1919, p. 3, col. 2. 243 Quiroz, Alfonso (2013). Historia de la corrupción en el Perú (p. 296). Lima: IEP, IDL. 244 Véase: Un atentado inexplicable. La Prensa, 10 de setiembre de 1919, p. 3. Se informa en él que Antonio Miró Quesada fue detenido cuando se dirigía al cine. Heeren, a su vez, «fue apresado en momentos en que salía a la calle». Echenique, enfermo, salió al médico y «fue apresado en la esquina de Núñez»; mientras que Pardo «fue reducido a prisión en la calle»; y Concha «fue detenido en la calle de la Rifa, mientras transitaba tranquilamente, y conducido a la comisaría del cuartel cuarto». Arenas, por su lado, «fue hecho preso en su estudio». Baldomero Aspíllaga fue apresado en Chorrillos, adonde se había dirigido a visitar su rancho. Apenas supieron lo acontecido los señores Ramón y Ántero Aspíllaga, hermanos de este caballero, el primero de los nombrados se constituyó en la comisaria a averiguar la causa de la detención de don Baldomero, y ahí se le aconsejó que se acercara a la intendencia, donde sería satisfecho. En la intendencia se le dijo a Ramón Aspíllaga que su hermano había sido puesto en libertad e inmediatamente «se le notificó a él que quedaba detenido, poco después fue conducido al Panóptico». 245 Ibídem. 246 Ibídem. 247 La Prensa, 13 de setiembre de 1919. 248 La Prensa, 14 de setiembre de 1919. 249 La Prensa, 18 de setiembre de 1919, edición de la tarde. 250 La Prensa, 14 de setiembre de 1919. 251 La Prensa, 19 de setiembre de 1919, edición de la mañana. 252 Ibídem. 253 La Prensa, 19 de setiembre de 1919, edición de la tarde. 254 La Prensa, 20 de setiembre de 1919. 163
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