un recurso de hábeas corpus ante la Corte Superior, que lo desestimó «por haber informado el prefecto del departamento que el mayor Henriod se hallaba en viaje al extranjero»263. De acuerdo con ese informe, la Corte proveyó, en el mismo recurso, que se declaraba sin objeto la solicitud de orden de inmediata libertad264. En la madrugada del lunes 15 de setiembre de 1919 otros diez detenidos eran embarcados en el vapor Santa Luisa con destino a Colón: Luis Pardo y Barreda, Felipe Barreda y Laos, Carlos Heeren y su hijo, Juan Durand, Germán Arenas, José Letona, Pedro Abraham del Solar y Julio Chávez Cabello265. Las deportaciones proseguirían el 18 de setiembre, al ser embarcados en el vapor Palena los detenidos Carlos Concha, Alejandro Revoredo, Emilio Delboy y Martín Rincón266. Leguía, mientras tanto, cree que la tarea pacificadora del gobierno ha concluido. Tras la persecusión de sus enemigos está seguro de que ya ha llegado la época para realizar grandes cambios. Un sentido mesiánico y cesarista anima el discurso. Así, en el mensaje de 21 de setiembre aseguraba: La tranquilidad más completa reina ahora en todo el país. Virtualmente en todas partes del Perú se han realizado mítines en los cuales se ha aprobado resoluciones afirmando la adhesión al gobierno. La Asamblea Nacional ha quedado instalada ayer. Las reformas aprobadas por medio del plebiscito y la renovación del gobierno democrático quedarán solemnemente instaladas el 24 del presente. Las primeras cuestiones que se considerarán son la reducción del costo de la vida, la construcción de nuevos caminos, el problema de la irrigación, la ampliación del tráfico marítimo, atrayendo los capitales extranjeros, y el desarrollo de todas las fases de la vida nacional, junto con la reorganización de la escuadra y del ejército. Después del movimiento de julio, que se hizo necesario por la tentativa para anular las elecciones de mayo, movimiento que se realizó sin que se perturbara el orden público, los sostenedores del antiguo régimen que fueron dejados en completa libertad conspiraron contra la estabilidad del gobierno actual. Afortunadamente esto fue prevenido y la tentativa fracasó, siendo apresados muchos de los principales conspiradores. Inmediatamente después de esto, más de 25,000 personas se reunieron para pedir que se les entregara a los complotados. Yo hablé a la multitud recomendándole calma y moderación, prometiéndole que los acusados serían castigados. A pesar de mi consejo, las turbas exaltadas cometieron excesos, pero la policía las reprimió en el espacio de 2 horas; pero, a pesar de la actividad de la policía, la muchedumbre causó daños de consideración en las oficinas de los diarios 112
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