35 Qué hacer, amigo mío, sino tener paciencia y resignación. Yo siempre he preguntado por usted y su familia a todos los conocidos. Supe que hizo usted un viaje por Panamá. Después, nuestro amigo el Dr. Lama fue quien me dio noticias más exactas y satisfactorias respecto a usted. Me dijo que redactará usted el “Bien Público”[,] después, he visto con mucho placer en los diarios de esa, la noticia de que ha suscedido [sic] usted al Sr. Odriozola. Creo[,] pues[,] que en vez de felicitarlo a usted debo hacerlo al país[,] porque[,] en las presentes, circunstancias, usted con mayores títulos que ningún otro, podrá reconstruir el templo de las letras nacionales sobre los escombros de nuestra saqueada biblioteca. Aquí, puedo asegurarlo que todavía no existe vida literaria. Con los amigos y compañeros que estuvieron de tránsito, como el Tunante, Martínez Izquierdo, Fuentes Castro, etc.[,] quisimos impulsar algo, pero es casi imposible por cuanto los frailes dominan todo y detestan a los literatos. Para ser bien aceptado hay que comulgar el primer jueves de cada mes en la misa de nueve de la Catedral y asistir a las prosesiones [sic] con una cinta azul o carmesí al pecho. La primera es la insignia de la asociación «Hijas de María» y la segunda de «Los Sagrados
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