Letras que abrazan

113 Blanca Varela a Reynaldo Jiménez Lima, noviembre de 1982 Querido Reynaldo: Me da siempre una enorme alegría tener noticias de Uds. aunque la falta de tiempo —ese tiempo “carnicero” como creo que dice Char en algún poema— sea mi peor cuchillo y no me permita sentarme a la máquina, frente a un papel, y escribir con detenimiento, paz y alegría, como debe hacerse cuando se conversa con seres queridos. Reynaldo, tus cartas, dos, me han conmovido, y como los sentimientos son casi siempre recíprocos —y en este caso lo son— espero que estas líneas apresuradas de todas maneras equivalgan a la señal secreta. Además me parece que jamás te he agradecido suficientemente el texto que escribiste contra Babel, tan generoso y tan inteligente. Aquí me tienes haciendo siempre todo lo contrario de lo que debería hacer. No me siento especialmente vieja, y con mi resistencia de

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx