Letras que abrazan

105 Julio Ramón Ribeyro a su hermano Juan Antonio París, 29 de agosto de 1968 Juan: He mirado con envidia y con una nostalgia prospectiva las fotos en colores que me mandaste, tomadas en tan extraños paisajes. Eso es tan diferente a los que puede verse por aquí. El Vilcanota y el Urubamba: solo sus nombres imponen respeto. Por fuerza comparo estos lugares con la Costa Azul, la costa probablemente más hermosa del mundo. Una costa traficada y domesticada desde hace más de dos mil años por griegos, romanos, sarracenos y naturalmente franceses, que dejaron por todo sitio vestigios de su elección, su homenaje y su sometimiento a una naturaleza tan abrumadoramente bella. Todavía quedan restos de la llamada Vía Aureliana, que los romanos construyeron antes de la era cristiana para ir hasta Aviñón. Parte de su huella ha sido utilizada por los franceses de la Era Atómica para trazar una de sus rutas nacionales asfaltadas. Quiero decir con todo esto que uno de los atractivos de la Costa Azul es la presencia de la Historia, de la tenaz migración del hombre, que ha dejado por todo sitio ciudades, faros, atalayas, especies vegetales, acueductos, templos y batallas. Todo lo que se ve es

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