Bolivia, había visto las interesantes pero muy saqueadas ruinas de Tiahuanaco y había revisado un muy interesante libro escrito por E.G. Squier, un diplomático estadounidense que había explorado los Andes meridionales del Perú en la década de 1860. Squier era un excelente dibujante, y sus ilustraciones de los puentes de cuerda y ruinas incaicos le resultaron fascinantes a Bingham. Había pensado tomar un vapor directo de Santiago a Lima cuando terminaran las reuniones y discursos. Inspirado, en enero de 1909 más bien desembarcó en el meridional puerto peruano de Mollendo. Con sus credenciales como delegado al Congreso, logró obtener un boleto gratuito con el cual avanzaría 780 kilómetros y ascendería 4300 metros por tren en los Andes. Se dirigía a la tierra de los incas. Fue el desvío que definiría su vida. El paisaje que se veía desde la ventana del tren había cambiado mucho desde que el Perú ganara su independencia a fines de 1824. A lo largo de sus primeras dos décadas, caudillos peruanos lucharon por controlar un país que luchaba por preservar su capital, agricultura e infraestructura minera. Los fondos del gobierno provenían de aduanas mal llevadas y del «tributo» de los indígenas del país84. Charles Darwin visitó el Perú en 1835 y se asombró ante la aparente anarquía del Estado. A comienzos de la década de 1840, el Perú se dio con una poco ortodoxa mina de oro: el guano de aves. Las islas costeras del país estaban cubiertas de esta sustancia rica en fosfatos y nitrógeno, los cuales Europa necesitaba para hacer fertilizantes y pólvora. El Perú se volvería el más grande exportador de Sudamérica, lo que le permitiría desarrollar sus industrias laneras, algodoneras, cupríferas y salitreras. Sin embargo, los cimientos de esa estabilidad eran endebles. El gobierno promulgó reformas liberales por las cuales se manumitieron los veinte mil esclavos del país y se eliminó el tributo indígena, pero aquellas reformas también separaron a muchos campesinos indígenas de sus tierras. El dinero obtenido de las concesiones guaneras fue a parar a compañías extranjeras y a los acreedores del país 85 . Cuando el boom guanero llegó a su fin, el Perú se endeudó aún más, y finalmente cayó en bancarrota en 1870. El país tocó fondo en 1879, cuando Chile, apoyado por Inglaterra, le declaró la guerra a Bolivia, un aliado del Perú. Dado que Perú y Bolivia tenían una alianza secreta, el ejército chileno invadió el Perú también. Para cuando el Perú se rindió en 1883, cediendo su provincia más meridional a Chile, el ejército invasor había saqueado Lima. 66
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