dos futuros simultáneamente, el 20 de noviembre de 1900, un ex rector de Yale presidió la boda de Hiram y Alfreda. Durante algunos años, pareció que Hiram había dado en el clavo. En setiembre de 1901, el presidente William McKinley fue asesinado, y el héroe de Hi, Theodore Roosevelt, juramentó como presidente. Con Roosevelt a la cabeza, Estados Unidos asumió un papel aun más «activo» en el hemisferio. Roosevelt desembarcó tropas en Honduras y en la República Dominicana, y envió buques de guerra para apoyar una rebelión en Panamá. Este apoyo le garantizó a Estados Unidos el control sobre la construcción del canal de Panamá, el paso de sus buques de guerra y, se esperaba, el dominio sobre el comercio hemisférico. En un discurso de 1904 al congreso, Roosevelt anunció su corolario a la doctrina Monroe: arguyó que era el deber de los Estados Unidos intervenir en los asuntos internos de sus vecinos cuando se mostraran inestables. A algunos esto les parecía un mal disimulado imperialismo. Para Hiram, de veintinueve años, era natural —era la prolongación de la tecnología y autoridad política estadounidense. Siempre buscando temas de actualidad, su tesis versó sobre el fracaso de una colonia escocesa en el selvático tapón del Darién en Panamá en el siglo XVII. Tal como le explicaría después a la Carnegie Institution, su objetivo general como académico era preparar a los descendientes de los «actuales habitantes de la zona templada» —estadounidenses blancos— «para vivir en los trópicos, donde hay más tierra desocupada que en cualquier otra parte del mundo» 58 . Los trópicos no estaban realmente «desocupados», pero el principal problema de Bingham era que se había adelantado unos diez años. Sus profesores de Harvard no sabían qué hacer respecto de su interés en lo que consideraban un área de interés histórico secundario59. Hiram no logró calmar sus dudas. Salió desaprobado en su primer examen oral, tuvo dificultades con el español y descubrió que no había suficientes fuentes primarias sobre América Latina en la biblioteca de Harvard para terminar su tesis. Fue nombrado «curador de historia y literatura latinoamericana» en Harvard, pero cuando recibió su doctorado en 1905, no se concretó la oferta del puesto en Yale que le había sido insinuado. El departamento de Historia de Yale también se mostraba escéptico respecto de la importancia de la América hispánica como campo de estudio, y de la seriedad de Bingham. El único empleo que Bingham logró encontrar fue de profesor 48
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