Las tumbas de Macchu Picchu

Weyler46. «Todos hablan de enlistarse», le escribió Hi a su padre. «Me siento fuertemente inclinado a presentarme de voluntario». Quería unirse a los Rough Riders, el famoso regimiento de cowboys y estudiantes de la Ivy League dirigido por el coronel Theodore Roosevelt47. Lleno de patriotismo y pánico, Bingham quería evadir su futuro misionero demostrando su valor en una lucha revolucionaria. Afortunadamente, un tío suyo convenció a Hi de no enlistarse. Si hubiera seguido a Roosevelt en la carga contra el cerro San Juan, su estatura lo hubiera convertido en un blanco fácil. Hiram intentó convencerse de que esta era la decisión correcta, sorprendido ante sus padres de «¡cuán pocos están dispuestos y entusiastas por dar sus vidas por… el Reino de Dios!» 48 . Sus protestas sonaban vacuas, sin embargo, y las muchas sillas vacías en su graduación lo refutaban silenciosamente. Incluso en Hawái, la guerra era ineludible. El 7 de julio, el presidente McKinley oficialmente anexó las islas como un territorio estadounidense. Tropas estadounidenses ya estaban partiendo de Honolulu con destino a Filipinas, con miras a desmembrar y reordenar los últimos pedazos de la España imperial, insinuándose así sus ambiciones imperiales propias. El joven Hi estuvo privado del placer inmediato de participar, pero la atmósfera de guerra, las aventuras de ultramar y el privilegio dorado habían calado en él mucho más que miles de horas de iglesia. Los últimos días de Hiram en el continente, sin embargo, prefiguraban un futuro mucho mejor. El 5 de julio de 1898, mientras visitaba a su familia en Massachusetts, Hiram trepó a una torre que conmemoraba a la supuesta civilización perdida de Norumbega, la cual a fines del siglo XIX era considerada como un El Dorado de Nueva Inglaterra. Como ha sugerido un arqueólogo, «un Estados Unidos joven, buscando su lugar en el mundo, deseaba una historia monumental comparable a los muy publicitados descubrimientos de Schliemann en Troya y Micenas»49. Según la leyenda, Norumbega había sido un reino indígena de increíble riqueza, pero probablemente era una memoria distorsionada de las grandes sociedades indígenas que poblaban la costa Atlántica antes de la llegada de las armas y enfermedades europeas. El diseñador de la torre, sin embargo, era un excéntrico y acaudalado químico de Cambridge, quien creía que Norumbega en realidad había sido un poblado nórdico, y que la principal civilización precolombina de Norteamérica había sido conformada por 42

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx