público cuando Frederick Jackson Turner declaró que dado que la frontera occidental se había cerrado, las energías estadounidenses necesitarían «un campo más amplio para su ejercicio», una tendencia imperial que la familia Bingham había observado en Hawái durante años 37 . Mucho había cambiado desde que sus padres y abuelos se habían dedicado a salvar a los «paganos» del Pacífico. La ciencia y teorías raciales, no la religión, dominaban su época. La teoría de la evolución de Darwin había sido aplicada a la sociedad, y con el casi total confinamiento de los nativos americanos a las reservas, el Estados Unidos blanco estaba dispuesto, si bien con cierto arrepentimiento, a declarar prematuramente la desaparición de los indios norteamericanos del escenario nacional38. (Afortunadamente, los reportes de la desaparición de los indios americanos eran sumamente exagerados). La industria, y no el agro, estaba cambiando al país. Los dólares y el aventurismo, no la democracia, estaban dando forma a las ambiciones estadounidenses en el exterior. En enero, tropas estadounidenses desembarcaron en Honolulu para ayudar a los empresarios estadounidenses a apuntalar una revuelta mayormente blanca contra la reina hawaiana Liliuokalani y su pueblo 39 . Aunque el presidente Grover Cleveland rechazó la intervención, Hawái cada vez más parecía ser la primera posesión imperial estadounidense de ultramar. El abuelo de Hi había diseñado la gran iglesia blanca de Kawaiaha’o para reemplazar a los negros templos volcánicos, pero los anglo hawaianos ahora creían que los verdaderos sucesores de los templos eran las columnas y fachadas blancas como las de los templos seculares de la Feria, que aludían a las civilizaciones europeas del pasado y a los imperios estadounidenses del futuro. Hi ingresó a Yale en el otoño siguiente, pero primero completó una tarea sagrada y filial. Sybil Bingham, su abuela, estaba enterrada en Massachusetts. Hiram I, quien había muerto dos décadas después, estaba enterrado en New Haven, en el solar de su segunda esposa. Hiram Jr. le encargó a Hi que exhumara los huesos de su abuela y los transportara a New Haven, para inhumarlos al lado de su esposo. Cuatro días después de comenzar su primer año en Yale, Hi y un obrero contratado pasaron una tarde de setiembre excavando en la tierra arenosa de la tumba de su abuela. La encontraron a casi un metro de profundidad. No quedaba rastro de la caja que alguna vez la protegió de la tierra, salvo «dos anticuados mangos de bronce». 36
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