Las tumbas de Macchu Picchu

que Yale terminara el inventario, el primer lote de unas 360 piezas de «calidad de museo» llegaría en los primeros meses de 2011, a tiempo para que el Perú preparara una exhibición colosal por el centenario del redescubrimiento de Machu Picchu por Bingham en julio de 2011. Mientras tanto, el Perú los pondría bajo la custodia de la Universidad San Antonio Abad del Cusco. El resto de piezas —la «colección de investigación», compuesta mayormente por los restos humanos y fragmentos de cerámica de los muertos de Machu Picchu— llegarían para fines de 2012. La colección podría partir de Perú para investigaciones o exhibiciones, pero solo por un máximo de dos años por vez 591 . El conjunto final de condiciones era especialmente apropiado: los objetos serían almacenados primero en un centro de estudios internacional codirigido por la Universidad del Cusco y la Universidad de Yale. Tal como se detalló en las páginas precedentes, fueron el Cusco y su universidad los que ayudaron a que Bingham llegara a Machu Picchu, y que después lo cuestionaron cuando la expedición empezó a excavar sin autorización. El plan también hizo realidad la más grande promesa de las expediciones peruanas de Yale y del trabajo de Bingham: los estudios en cooperación. En su última expedición, Bingham tuvo la esperanza de establecer un centro de estudios internacional en las montañas próximas al Cusco, donde científicos de toda América podrían trabajar conjuntamente para resolver los misterios de los Andes. Era una mezcla de la iniciativa y academicismo norteamericano de Bingham y el orgullo y conocimientos locales de Perú que llevaron a que «la ciudad perdida de los incas» fuera conocida en el mundo. Era apropiado que una combinación similar llevara a los muertos de vuelta a casa, asegurara su futuro y, tal como se acordó después, llevara estudiantes y profesores peruanos a investigar y enseñar en Yale, casi todo por cuenta de la misma Yale. Cusco celebró. «Hay un clima de optimismo y de tranquilidad porque finalmente logramos recuperar algo que ya lo teníamos casi perdido. Después de un siglo recuperamos piezas que no tienen valor económico, pero si mucho valor histórico», declaró a la prensa el presidente regional de Cusco, Hugo Gonzales Sayán 592 . A lo largo de las siguientes semanas, las piezas finales terminaron de encajar. El Perú anunció que retiraría su demanda contra Yale. Para garantizar el cuidado y protección de los objetos, el Ministerio de Relaciones Exteriores buscó fondos especiales para habilitar una mansión 338

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