Las tumbas de Macchu Picchu

mismo Kamehameha. Bingham caminó entre sus ruinas con gratitud y esperanza23. A lo largo de los siguientes veinte años, los Bingham y sus colegas misioneros convirtieron a la familia real y predicaron al pueblo. Promovieron la vestimenta europea y suprimieron la cultura nativa y sus costumbres «inmorales», tales como bailar el Hula. Bingham diseñó el gran símbolo religioso del nuevo régimen. Se llamaba Kawaiaha’o, y era el edificio más grande de Hawái: una iglesia construida con 14 000 gruesas lozas de coral blanco, obtenidas de bajo el mar por los súbditos del rey Kamehameha. Bingham, sin embargo, jamás vería su «nuevo templo de Salomón» completado24. En 1840, dos años antes de que se consagrara la gran iglesia blanca, la salud de Sybil de resquebrajó por completo y la familia tuvo que regresar a Nueva Inglaterra, donde al poco tiempo la esposa de Bingham murió. Bingham contrajo segundas nupcias, pero el consejo misionero no permitió que el testarudo vermontés regresara a las islas. Su religiosidad se había convertido en un problema. Durante su estadía en las islas había predicado contra los mercaderes extranjeros, que promovían la prostitución y el comercio de alcohol en esas tierras. No era solo una cuestión de puritanismo protestante: Bingham deseaba que la realeza mantuviera su independencia política. Sin embargo, sus esfuerzos le ganaron enemigos entre los demás extranjeros, y él y sus hermanos misioneros sufrieron bombardeos e intentos de linchamiento. Sus críticos lo acusaban de manipular a la realeza, y lo llamaban el «Rey Bingham», reputación que se mantuvo hasta bien entrado el siglo veinte, en el que sirvió de inspiración para el frío y arrogante misionero de la novela Hawaii de James Michener 25 . Murió en 1869 en New Haven, Connecticut, no sin antes legar su devoción a la siguiente generación. Su hijo, Hiram Bingham Jr., se casó con una mujer llamada Clara Brewster, entre cuyos ancestros se encontraba el pasajero del Mayflower —y uno de los fundadores de las colonias norteamericanas—, William Brewster. Clara estaba imbuida de un «innato amor por la pulcritud y el orden» y acompañó a Hiram Jr. a las remotas islas Gilbert en el Pacífico Sur 26 . Sin embargo, el cristianismo de Hiram Jr. era tan dócil como fue feroz el de su padre, de manera que su llegada a las Gilbert fue tan difícil como fue sencilla la de su padre a Hawái. Dos meses después de llegar, el hijo de Clara nació muerto. Hiram 32

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