cooperación entre Yale y Perú, de manera que ambos puedan trabajar de la mano para contribuir a una mejor comprensión de una cultura antigua y su preservación en el presente» 580 . Los propios nietos de Bingham, David y John H. L. Bingham, se mostraban de acuerdo, y le escribieron a Yale Daily News para señalar que la devolución de los objetos conllevaría a mayor colaboración entre Yale y Perú, con lo cual se continuaría el gran trabajo de su abuelo. Haciendo gala del otro legado de su abuelo —el sentimiento de deber público que llevó a Hiram a presentarse de voluntario en la Primera Guerra Mundial y a hacer carrera en el senado de Estados Unidos— John Bingham dijo tener la esperanza de que Yale reconocería que «dar la bienvenida a iniciativas internacionales para la mayor comprensión y servicio a todos los pueblos y culturas depende enormemente de la buena voluntad y generosidad de espíritu de Yale para que esta sea genuina y ampliamente efectiva» 581 . En los días subsiguientes, Yale cedió. En una conversación con Yale Daily News, el presidente Levin señaló que la universidad y el Perú habían estado próximos a llegar a acuerdos en el pasado, pero que Perú los había rechazado. Añadió que Yale podría regresar a la mesa de negociaciones para modificar las condiciones que los peruanos habían rechazado anteriormente582. Pero Perú no había terminado aún. A inicios de octubre, el ministro de Relaciones Exteriores del Perú, José Antonio García Belaunde, asistió a una conferencia en Egipto, donde se encontró con el «zar» de la batalla que se estaba llevando a cabo por el patrimonio cultural: Zahi Hawass, el ministro egipcio de Patrimonio Cultural. El consejo de Hawass fue claro y contundente: «Si usted enjuicia al presidente de Yale, no va a perder». Pero no lo haga en las cortes norteamericanas sino en las peruanas, de modo que si el presidente de Yale, el señor Levin, deja alguna vez los Estados Unidos, podría ser detenido por Interpol. García Belaunde volvió al Perú con este consejo y en poco más de una semana las consecuencias se hicieron visibles. El primer ministro, José Antonio Chang, declaró en la radio el 23 de octubre de 2010 que Yale no había mostrado «buena voluntad» en las negociaciones hasta entonces, y que el Perú incluso estaba estudiando si debía levantar cargos penales contra el presidente Levin y las autoridades de Yale por la «apropiación ilícita» de los objetos 583 . El presidente García anunció una campaña internacional en los medios para la primera semana de noviembre: la mayor arremetida 335
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