Las tumbas de Macchu Picchu

peruano para excavar fue el año que su carrera en la exploración llegó a su fin. Tampoco podía exportar legalmente objetos de Perú sin contar con permiso peruano; esos objetos partieron del país en calidad de préstamo. Y cuando Bingham sintió que esos decretos le impedían armar la colección que creía que Yale requería, pagó por objetos de contrabando. Aunque en 2009 todavía estaba por verse en qué acabaría el enfrentamiento legal entre Yale y Perú, las verdades históricas no favorecían la posesión por parte de Yale de los objetos de Machu Picchu a partir de la década de 1920 en adelante. Bingham representó a Yale en el Perú, y la universidad debería respetar los decretos que se le aplicaron a la expedición. El hecho de que estos no son solo objetos, sino cráneos, huesos y restos funerarios de los muertos precolombinos del Perú, hizo que la intransigencia de Yale fuera doblemente increíble. Es verdad que resulta problemático cuando el gobierno de un país dice representar a un grupo indígena históricamente marginado, pero ese es un problema que debe ser resuelto entre el gobierno y su población indígena, y no entre el país y una institución extranjera como Yale572. Estas no son esculturas griegas exhibidas en la galería de arte de Yale, plantando semillas para cien nuevos artistas, estos son los cráneos y huesos y posesiones de gente que alguna vez luchó, bailó y enterró a parientes suyos. Yale contribuyó mucho a su estudio, pero después de la última ola de trabajo, es difícil ver qué más podría obtenerse de su estudio por parte de estudiantes de pregrado cursando clases de osteología. Si en el fondo la historia y la arqueología son nuestros intentos por entender y respetar las vidas del pasado en sus propios términos, entonces brindarle un trato respetuoso a los restos humanos es la prueba básica de si nuestras prácticas son civilizadas o crueles. La posesión por parte de Yale de los muertos de Machu Picchu no solo le dio un tinte colonial desagradable a la universidad, sino que también mostró cómo Yale se rehúsa a reconocer el lugar de la expedición en la historia de la explotación en el hemisferio. Pero también creí que los objetos deberían regresar porque impiden una apreciación equilibrada del legado de Hiram Bingham. Hay pocos exploradores en la historia que se enamoraron tanto de su tema de estudio. Bingham merece ser reconocido por revelar Machu Picchu y hacerlo famoso. Con la ayuda de académicos como Carlos Romero e informantes como Juan Quispicusi, llegó a encontrar Vitcos y Espíritu Pampa, escenarios de los últimos momentos de Manco Inca, Titu Cusi y Túpac Amaru, tres de las más importantes y trágicas figuras de la historia 322

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