por la historiadora Mariana Mould de Pease respecto de la cláusula del decreto de 1912 que le daba al Perú el derecho de recuperar las piezas. Perú hizo el pedido 549 . Los arqueólogos del Peabody quedaron atónitos. Desde hacía tiempo, países arqueológicamente ricos habían pedido la devolución de objetos perdidos, pero con poco éxito. Durante años, Grecia había estado pidiendo que el Museo Británico devolviera el friso de mármol que Lord Elgin se había llevado del Partenón a inicios del siglo XIX, cuando Grecia estaba bajo el control del Imperio Otomano —una historia que tenía cierto parecido a la de Bingham en la medida en que Elgin creía que estaba salvando las esculturas, y no quedaba muy claro si tenía una licencia para estudiar o exportar. A diferencia de lo que pasó con Elgin, sin embargo, la historia de Bingham correspondía a un periodo en el que el Perú sí existía como nación y sus leyes tenían jurisdicción sobre las excavaciones de los extranjeros. Asimismo, la atmósfera internacional estaba cambiando. El auge del saqueo, sentimiento anticolonial, nuevos medios y ley internacional les había dado a países como Grecia, Italia, Egipto, China y Perú plataformas a partir de las cuales buscar la devolución de su «patrimonio cultural». Con la ayuda del gobierno estadounidense, Perú ya había logrado la devolución de una cierta cantidad de objetos recientemente saqueados. A lo largo de los siguientes años, los principales museos del mundo se vieron obligados a defender la adquisición de algunas de sus más finas antigüedades. En 2003, el saqueo del museo Iraquí durante la invasión estadounidense hizo que el mundo recordara la tragedia de la cultura perdida y de cómo los mercados occidentales proveían la demanda para el saqueo y contrabando en otros lugares. En 2007, el Metropolitan Museum of Art en Nueva York accedió a devolverle a Italia el afamado Euphronius Krater, supuestamente saqueado de una tumba etrusca, y Grecia logró la devolución de los objetos del Museo J. Paul Getty en Los Ángeles. Los arqueólogos y museos empezaron a tomar bandos. Aunque las convenciones internacionales solamente requieren la devolución de objetos que fueron contrabandeados después de 1970, muchos museos empezaron a tratar a los países de origen como si quisieran vaciar los grandes museos «universales» del mundo 550 . A primera vista, es difícil no simpatizar con los arqueólogos de Yale. Es gracias a su trabajo y el de sus colegas que sabemos mucho sobre los 312
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