Las tumbas de Macchu Picchu

se refugiara en las alturas de Machu Picchu, tan próximas al Cusco. Más bien, se fue a la selva y construyó Espíritu Pampa, o Vilcabamba la Vieja. El error de Bingham se debió a la falta de información, pero también, un tanto enternecedoramente, a su carácter. Para él, era completamente razonable haber encontrado tanto el mítico origen como el romántico epílogo de los incas, y que ambos fueran exactamente el mismo sitio. Más allá de la inspirada expedición de 1911, cuando trazó la huida de Manco a través de los archivos y el trajín de sus botas, demostró ser más un soñador que un académico. Fue el pionero de las excavaciones a gran escala en el Perú y estableció una extremadamente útil clasificación de cerámica incaica, pero su reputación académica se ha visto seriamente eclipsada en comparación con la de sus contemporáneos, como Max Uhle y Julio C. Tello520. La versión quijotesca de Bingham de la historia del sitio, sin embargo, es difícil de extirpar. Algunos guías en Machu Picchu siguen contándoles a los turistas que Machu Picchu era el último lugar de descanso de las vírgenes del sol. Pocas teorías arqueológicas se siguen sosteniendo un siglo después de haber sido postuladas. Pero si juzgamos a Bingham por sus loas a la belleza técnica de Machu Picchu y su simbolismo para la historia Inca, su reputación es más segura. Machu Picchu es la arquitectura incaica en su apogeo imperial, llena de referencias maravillosas a otros sitios e historias incas. El templo de las tres ventanas alude a las historias de creación incaicas. El Torreón, o templo del sol, claramente «cita» al templo del sol en el Cusco. El Intihuatana del sitio es el más grande que haya sido encontrado jamás; los científicos creen que era un sofisticado calendario solar para seguir equinoccios, solsticios y temporadas de sembrío. El arqueólogo de alta altura Johann Reinhard califica a Machu Picchu como el «Centro Sagrado» de la región. Un investigador italiano describe las ruinas como el cosmos histórico incaico en miniatura» 521 . El arqueólogo peruano Luis Guillermo Lumbreras también encuentra motivo de celebración nacional en el elemento más inquietante de Machu Picchu: el Mausoleo Real, la cueva hermosa adonde el hijo de Richarte llevó a Bingham en su primer día. Aunque los séquitos transportaban las momias de los emperadores incaicos y la realeza como si estos estuvieran vivos, cuando descansaban los alojaban en nichos donde podrían ser adorados. Lumbreras cree que Pachacútec construyó esta cueva y quizá el sitio entero como el refugio de su momia, de manera similar a los faraones 303

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