«No entiendo a los senadores en absoluto. Comprendo mucho mejor la ética y moral de los exploradores» 507 . Los peruanos fueron un poco más generosos. En el Cusco, José Gabriel Cosío dirigiría una conmemoración para Bingham en la universidad, en la cual compartió «deliciosas anécdotas» sobre los primeros días de este en Cusco antes de viajar a Machu Picchu. Uno de los principales arqueólogos de la ciudad declararía que Bingham había «hecho por el Cusco más que muchos cusqueños» 508 . En Lima, Luis Valcárcel se enteró de las noticias en la radio mientras desayunaba con su hijo Frank. Valcárcel simplemente sacudió la cabeza, echando tierra sobre el pasado, quizá para siempre. «Fue un gran hombre», dijo 509 . Sesenta años después, Hiram Bingham sigue siendo el hombre que le dio fama internacional a Machu Picchu, aun si todavía se debate el título que le corresponde: «descubridor», «descubridor científico», «redescubridor» o «primer turista» de las ruinas 510 . Machu Picchu ha sido un gran motor de la identidad y prosperidad cusqueña en los siglos XX y XXI, y hoy la ciudadela inca en la montaña atrae a más de ochocientos mil visitantes al año. Los turistas pueden llegar caminando, como Bingham, o tomar un bus a la cima. Donde alguna vez vivió la familia del joven guía de Bingham, hay ahora un hotel cuyas habitaciones cuestan más de ochocientos dólares la noche. Donde su familia alguna vez practicó la agricultura, ahora pastan consentidas llamas pertenecientes al Estado. Un pasaje en el tren más caro al pueblo ubicado debajo de Machu Picchu cuesta más de 588 dólares ida y vuelta; su nombre es el «Hiram Bingham». Bingham fue distinguido por ser el extranjero que reconoció la belleza del lugar y su futura importancia para el Perú. A menos de un año de su descubrimiento, los intelectuales peruanos elogiaron el sitio como un símbolo no solo de la nación peruana, sino también de las proezas de los pueblos indígenas antes de la llegada de los europeos. Machu Picchu ha sido aclamado como el mejor de los sitios Inca, un lugar donde se materializan todos sus ideales arquitectónicos y religiosos: adorar al sol construyendo hacia él, de manera que los altares sigan su camino; basar la construcción en las montañas, para así venerarlas, por lo cual sacaron piedras del mismo sitio; glorificar el agua con acequias, los canales de agua que alimentaban los baños borboteantes. Al construir Machu Picchu, daba la sensación de que los incas y sus trabajadores hubieran introducido 300
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