Las tumbas de Macchu Picchu

audiencia sobre los lobbies, los demás senadores descubrieron que Bingham había contratado a un cabildero a cuenta del Congreso y lo había llevado como asesor a una negociación arancelaria. Al igual que con la concesión de Yale en Perú, Bingham reconoció la veracidad de los hechos sin admitir que estos constituyeran una transgresión. No obstante, sus críticos lo tenían donde lo querían. Valiéndose de un creciente resentimiento contra los adinerados sabelotodos que habían arruinado la economía, sus críticos se abalanzaron «como halcones hambrientos sobre su víctima, el ave más hermosa de la arena —un pavo real entre pavos reales— y se ensañaron con sus finas plumas hasta que se sintieron aplacados»494. Sus colegas blandieron el arma más drástica: un voto de censura por actuar en contra de «la buena moral y ética senatorial». El siguiente en recibir este dudoso honor sería Joseph McCarthy, senador por Wisconsin, quien fue censurado en 1954 por la cacería de brujas que realizó contra todo aquel de quien se sospecharan simpatías comunistas. La censura de Bingham fue fatal. «El corazón del senador siempre ha estado en el Caribe», se quejó el Commercial Press de Memphis 495 . En 1932, en las mismas elecciones en que Franklin Delano Roosevelt ganó la presidencia, Bingham perdió su escaño. Debió reinventarse nuevamente, primero como presidente de la National Aeronautic Association, desde cuyo púlpito elogió y denostó a Amelia Earhart antes de que esta desapareciera cuando volaba por el puesto misionero de los padres de Hiram en las islas Gilbert. En 1937, Alfreda se divorció de Bingham por crueldad, «fría indiferencia», una «actitud de superioridad» y por tener este una amante de muchos años, Suzanne Carroll Hill, la esposa de otro ex congresista. Alfreda se casó con su acompañante en el piano, un hombre bondadoso que era callado como ella, y fue a su lado que ella finalmente visitó el Perú. Hiram se casó con Suzanne, y se asentaron con las acciones de Tiffany & Company que Alfreda le había cedido a Hiram 496 . Escribió una biografía de Elihu Yale, el controvertido homónimo de Yale. Durante la Segunda Guerra Mundial, dictó clases de la cultura e historia de la región a los soldados que se dirigían al Pacífico. En 1951, regresó por última vez a la escena pública cuando presidió el Comité de Evaluación de Lealtad, cuyo fin era cazar comunistas. Se dedicó a investigar las lealtades de los empleados públicos que habían trabajado y estudiado en China. Pese a sus logros —o quizá debido a sus humillaciones— Hiram Bingham estaba convencido de que la única cosa por la que sería 296

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